Reproduciendo modelos.

regañonaMis recuerdos infantiles respecto a mi madre son más negativos que positivos.  Me cuesta recordarla dulce, cariñosa, más bien todo lo contrario, estaba siempre enfadada, nos regañaba mucho y a veces nos caía algún cachete.  Siempre que sale el tema de conversación con mis hermanas todas comentamos lo mismo.  Es triste.  Aún así no me considero traumatizada, pero sí es cierto que me gustaria tener otro vínculo con mi madre.  Siento que, emocionalmente, no la necesito.

Duro el comienzo hoy, ¿no?.

Siempre procuro pensar que la mayoría de las madres lo hacemos lo mejor que podemos.  Yo, desde luego, así lo hago.  Sin embargo me sorprendo a veces “reproduciendo modelos”.  Regañando, chillando, amenazando…en lugar de empatizando.  Confieso que se me ha escapado algún cachete.  Me avergüenza, está mal, no me defiendo.  Siempre he pedido perdón, a menudo llorando, a quien lo ha recibido.

Yo soy una “tipa” reflexiva.  Me gusta, necesito, tener el espacio y el tiempo para pensar en las cosas que hago y en porqué las hago.  Yo funciono así.  En todos los aspectos de mi vida.  Supongo que lo he aprendido del mundo laboral pero estoy convencida que es necesario aplicarlo a nuestra labor como madres.  A fin de cuentas, es nuestro trabajo más importante, ¿no creeis?.

Y sin embargo veo frecuentemente a mi alrededor madres y padres que actúan por reproducción, porque ” a mi me dieron más de un guantazo y no me ha pasado nada”, sin plantearse siquiera si está bien o mal o si es lo adecuado para la educacion y el crecimiento emocional de sus hijos.  ¿Tanto nos cuesta recordar lo mal que nos sentíamos cuando nos regañaban sin opción a defendernos?  ¿O cuando nos daban un guantazo?  ¿O cuando nos castigaban por algo que no habíamos hecho, sólo porque “pasabamos por allí”?

Demos opción a nuestros hijos a defenderse, a argumentar, a explicarse, por lo menos.  Mantengamos una actitud dialogante, expliquemos el porque de las cosas…no se trata de “dejarles hacer lo que quieran”, es “simplemente” explicarles porque no pueden hacer lo que quieren y entender que eso les genere frustración y enfado.  Acompañemos, sin coaccionar, dirijamos sin amenazar, eduquemos con cariño.

La disciplina es importante, los buenos habitos tambien, pero para llegar ahí podemos tomar diversos caminos.

Como me dijo una vez un amigo, educar es como cuidar un arbolito, riegas, abonas, podas y a la larga obtienes un arbol sano y fuerte, que da buenos frutos, jugosos.

No quiero hijos sumisos y obedientes, del mismo modo que no quiero adultos sumisos y obedientes.  No quiero que mi hija sea como yo.  No quiero que necesite la aprobación de su entorno para sentirse segura, como yo (aunque cada vez menos, tranquilos todos).  Quiero que sea fiel a si misma y a sus principios, respetando los  de la gente que le rodea.  Quiero que tenga herramientas para defenderse de una forma respetuosa en la sociedad que la envuelve, que sea crítica, que proponga soluciones sin miedo a ser juzgada.  Quiero que sea fuerte.

No quiero ser mi madre.  No quiero coartar sus libertades, no quiero que me tenga miedo, que me mienta ni me oculte lo que piensa o lo que siente.

Pienso sobretodo en T, pero tambien lo aplico a P y a X, claro.

Niñitos de mi alma.  Soy la mejor madre que puedo ser hoy, y mañana y pasado seré aún mejor.  Porque tengo los mejores maestros.  Vosotros.  Os adoro.

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4 comentarios en “Reproduciendo modelos.

  1. uff yo no lo hubiera dicho mejor, cuantas verdades , y tranquila lo de necesitar la aprobacion de los demas es tambien uno de mis problemas , por eso cada vez estoy mas satisfecha del trabajo que hemos hecho y digo hemos porque a mi hija la hemos criado entre todos , tiene un caracter de aupa como T por eso son primas pero es muy fuerte sincera i valiente en fin estoy muy contenta de no haber escuchado la mitad o mas de las veces los consejos de nuestra madre , cuidado con esta niña que os va a pisar….cuando sea mayor se reira de vosotros y hara lo que le de la gana , tengo el placer de decirte Mama que te estabas equivocando …..ale

  2. El entorno dónde yo crecí también se regia por una madre dura, rígida y poco cariñosa. También se me estigmatizó como una niña de carácter fuerte y dominante, a pesar de no ser una adulta así. Más bien todo lo contrario: estaba dominada por mis inseguridades (como tú dices, cada vez menos). Ahora que he traído al mundo un bebé encantador, llevo tiempo pensando en la crianza y educación que le quiero dar sin reproducir los modelos aprendidos. En un futuro, espero tener la fuerza para hacer frente a ese patrón que dominó mi niñez y el valor para aprender de mis errores, y los que he visto en casa, como haces tú. Força Maminka!

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