Más allá de la conducta

coco

cuidado niños malos, ¡que viene el coco!

El pasado miércoles tuve una reunión en la guardería a la que asistimos los padres de los niños que hacen la actividad de psicomotricidad con una psicóloga (de hecho, la psicóloga famosa cuyos desacertados comentarios sobre P ya he mencionado alguna vez).  Salí de la reunión, literalmente, con dolor de estómago y ganas de vomitar.  Lo siento señora mía si usted me lee, pero su forma de trabajar y su punto de vista sobre los niños (menores de tres años) me enferman.  Sé que no es su intención, pero me enferma.

Yo soy de las que piensan que un poquito de conductismo no ha matado nunca a nadie y que algunas técnicas de modificación de la conducta, si se usan con mesura, funcionan muy bien (economía de fichas, ley de la abuela, retirada de privilegios…)  Siempre desde el respeto hacía los peques y como medida puntual.  Pero es que lo de esta señora es tremendo, no se ni como empezar a explicarlo y eso que llevo dos días madurando la entrada.

En su discurso aparecen con demasiada frecuencia las palabras, normas, comportamiento y prohibición.  ¡Que no pasa nada, que si, que hay que poner normas, educar el comportamiento y poner límites, pero los niños son algo más!  Es una palabra muy facilita, el problema es que no se si la conoce, porque en una hora y media no la mencionó.  DESARROLLO.

Os pongo en situación.  Llegamos los papis a la hora prevista y empieza poniéndonos un DVD con las fotos de nuestros niños en la sala de “psico”.  Mientras van pasando las fotos va comentando alguna de las actividades que hace con los niños.  Todas super guiadas y basadas en la obediencia de normas y limites algo absurdos, a mi juicio (¿ir a una sala de psico y no poder tocar los cojines?)  Empieza a soltar perlas del estilo:  Fulanito (nombre del niño delante de TODOS los padres, intimidad 0) solo quiere ir a su bola, no hace nada de caso, es bastante desobediente, tengo que castigarlo mucho (fulanito tiene 16 meses…)  Menganito hace muchas rabietas y no quiere ponerse los zapatos (Menganito aún no ha cumplido dos años)  Yo a estas alturas de la reunión ya empiezo a encontrarme mal…pero mal, con ganas de llorar y salir corriendo.

Acaba el pase de fotos y nos reparte un dosier de “Escuela de Padres”.  “¿Cómo educar a los niños de hoy?”  Comienza a comentar que se ha puesto de moda no poner límites, que a corto plazo muy bien, pero que a largo plazo se suben a la chepa…verborrea propia de “Super Nanny” y el “Dr Estivill” en una comida de empresa…querrá formar parte del equipo.  Verborrea absurda por otra parte porque no conozco a nadie que no ponga límites a sus hijos, el problema es lo que ella considera límites correctos.  Porque sí, se atreve a juzgar lo que es correcto y lo que no lo es.

Uno de los ejercicios que propone se basa en algo muy habitual.  Unos padres que van a hacer la compra al Súper con su hijito de año y medio (si, como X, un bebé) y el niño se pone a llorar desconsolado.  Los padres se empiezan a poner nerviosos y:

a)  Cogen lo más urgente y se van, porque el niño esta muy lloron y ya volverán en otro momento, más tranquilos.

b)  Le dan una chuchería para que se calle y siguen comprando.

c)  Terminan la compra como si nada, el niño llora porque quiere (tal cuál, recordad, un bebe de año y medio, pequeño tirano manipulador)

Pregunta a los padres, “¿cuál es la respuesta correcta?”  A todo esto yo soy incapaz de abrir la boca, o bueno de cerrarla, ¡alucinando me hallo!

Los padres presentes comienzan a comentar que ellos hacen la a) o la b) a lo que ella les increpa que no, que es la c), que al niño no le pasa nada, que solo busca salirse con la suya y que es él el que debe ceder.  Yo prefiero no decir nada…no sabría ni por donde empezar.

Podría seguir contando otras lindezas de esta reunión (tan guay a la que me alegro anto de haber ido) pero la entrada sería tan sumamente larga que no la volvería a leer ni yo (que siempre me releo)

Es terrible, irritante, acojonante…se me acaban los adjetivos.  ¡Señora!  ¡Que cojones está diciendo!

Primero me parece intolerable que se atreva usted a decir que es correcto y lo que no lo es.  Cada familia cría y educa a su hijo como mejor le parece y que yo sepa le pago para que se ocupe de hacer clases de “Psico” con mi bebé, para fomentar su desarrollo y valorarlo.  Y esto es lo peor, usted no sabe hacerlo.  Esta tan centrada en la conducta, las normas y en “domesticar a nuestros pequeños salvajes” que ha tenido delante de las narices, durante dos cursos escolares a un niño con un trastorno del desarrollo importante y ni se ha enterado.  Ese niño es MI HIJO, señora.  Haga el favor de hacer acto de reflexión y autoevalúese.  El problema no está en ellos, está en usted.

A todo esto, contaros, que mi paciencia tiene un límite y que, a pesar de que ya me conoce y no me suele dejar hablar en sus reuniones, encontré el modo de salir en defensa de nuestros niños, de recordarle que no habían venido al mundo a “tocarnos los cojones” y que el problema es de los adultos, que tenemos un nivel de exigencia muy alto y unas expectativas respecto a lo que los peques pueden hacer que no corresponden a la realidad.  Y como no podía ser de otra forma, le recordé que era una cuestión de DESARROLLO.

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Un comentario en “Más allá de la conducta

  1. Uffff Marga, no te calles y diseñó tal cual. Menos domesticar hijos ajenos y más hacer su trabajo. La profesora de clara es muy parecida pero como no es sicóloga no se atreve a dogmatizar. En mi caso, el problema del control de esfínteres casi me obliga a cambiar a los 3 de colé.

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