Más vale tarde que nunca…

jirafasEsta semana se celebraba la semana mundial de Parto Respetado así que es casi “imperativo legal” que yo diga algo al respecto.

Fiel a mi estilo (pensar, repensar y volverlo a pensar), llevo varios días dándole vueltas al planteamiento de la entrada.  Y así pensando me he dado cuenta de que todo lo que voy leyendo sobre Parto Respetado se refiera a Parto Fisiológico (sin intervenciones, sin anestesias…) y me he planteado si una mujer que no quisiera parir así se sentiría respetada.  De otra parte he pensado en el bebe, que también participa del parto, de hecho es el otro gran protagonista, claro y lo que pasa con sus necesidades y como son estas cubiertas, o no.

Así que dándole vueltas me he dado cuenta de que no soy capaz de definir lo que es un parto respetado, o no al menos sin hablar antes de lo que es la violencia obstetrica, de la autonomia del paciente, de la información basada en evidencia científica, de la presión de la sociedad patriarcal…y me he dicho, “uf, menudo berenjenal es esto del parto respetado”.

Y ya ni sé cuanto hace que empecé la entrada y no tuve nunca tiempo de acabarla…aún así, no he querido borrar estos párrafos iniciales que me resultaban tan inspiradores y evidenciaban la importancia que tiene este tema en mi vida, todos los días, aunque parezca que ya no fuera conmigo.

Mañana se “celebra” en Barcelona el III Encuentro Anual de Apoyo Cesáreas.  Digo que se “celebra” porque a pesar de que el ambiente que se vive en los encuentros es altamente emotivo e inspirador, el motivo que nos reúne a muchas, muchísimas mujeres es el dolor de una cesárea.

Y a casi todas, lo que más nos duele de nuestra cesárea, es una cicatriz invisible a muchos, pero que está ahí, lo que Ibone Olza y Enrique Lebrero acertaban en definir en su recomendadísimo “¿Nacer por Cesárea? la herida emocional.  Es un dolor imperceptible para casi todos, absurdo para muchos, martirizante, torturador, para nosotras.  Hay que vivir una cesárea para saber lo que se siente, física y emocionalmente.

Las que hemos sido madres por cesárea, lamentamos una enorme pérdida.  Hemos perdido la oportunidad de vivir el nacimiento de nuestros hijos como protagonistas activas de ello.  Algunas necesitábamos esa cesárea y aún así nos duele.  Otras, las que más desgraciadamente, fuimos engañadas por “profesionales” que centraron su práctica en su propia conveniencia, o quizá mal formados, misóginos…vaya usted a saber, yo en tres años he oído de todo…  A estas últimas nos robaron la oportunidad, a “mano armada de bisturí”, jugando la “carta del niño muerto”.

A casi todas a los que nos han cesareado nos han castigado, encima, robándonos el contacto inmediato con nuestros bebes.  A muchas, nos han obligado a posponerlo muchas, muchas horas, basándose en protocolos hospitalarios absurdos, arcaicos, inhumanos (17 horas tardé en conocer a mis mellizos, decidme si eso es humano)

A estas alturas, mujeres inteligentes y adultas, se ven sometidas a la decisión y “buenhacer” (o no) de los profesionales de la obstetricia.  En sus manos estamos, parece (sólo lo parece) que sin elección y sin posibilidad de huida.

Encuentros como el de mañana sirven para sanar esa profunda herida, la que no se ve, la que nunca nos graparon ni nos dijeron que existía…la que no cuidó nadie salvo ellas, las mujeres de la lista, las asociaciones como EPEN o Dona Llum o las profesionales de Néixer a Casa.  Pero también sirven para evidenciar que la violencia obstétrica existe, que se da todos los días, en mayor o menor medida, en los hospitales de nuestro país.  Que nacer (bien) en España es, muchas veces, cuestión de suerte y que la Semana Mundial del Parto Respetado, deberá seguir celebrándose, por muchos años, hasta que logremos crear conciencia.

Conciencia de que nacer (vaginalmente, por cesarea, con fórceps, con epidural, en casa…) es un acto sagrado para el bebé y la madre que nace con él, que forma parte de la experiencia sexual de estas, que deciden libres, adultas, informadas, contenidas, respetadas, admiradas…tanto tocar las narices con que parir es peligroso…Parir mola!!!  Mola tanto que yo quisiera repetir todos los días!!!  Que ya esta bien de “patologizar” (a estas horas me invento palabras…) que las jirafas, paren solas, en medio de la sabana y rodeadas de leones y no les va tan mal…Vamos, en resumen, que nos DEJEIS PARIR!!!

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