Trapecista emocional (o viviendo en la montaña rusa)

Tengo el Blog un poco abandonado, no se muy bien que escribir porque tengo un poco la sensación de que me repito o de que no hago otra cosa que contar como le va a Pau.  Este parece el Blog de Pau y es algo que me hace sentir mal con respecto a mis otros hijos y a mi misma, porque esta no era la idea que tenia cuando lo empecé (bueno, de hecho estaba convencida de que no seria capaz de hacer nada con él).

Mentiría si dijera que no es Pau quien ocupa la mayor parte de mis pensamientos y de mi tiempo así que supongo que en cierto modo es “normal” que cada vez que me acerco al teclado me salga escribir sobre él.  Es inevitable.

Convivir con Pau es como estar en una montaña rusa emocional.  Hay días en los que estas de subidón porque ha hecho o dicho algo nuevo, imprevisto, “normal” y otros días en los que quisieras desaparecer, cerrar los ojos y despertar fuera de la pesadilla que es, a veces, tener un hijo con discapacidad.  Hay días muy buenos, llenos de esperanza y emociones positivas y otros en los que mandarías absolutamente todo a la mierda y  te echarías a llorar hasta que no te quedaran lágrimas.  Y casi nunca tienes tiempo para eso.  Incluso hay días “tontos” en los que buscas cualquier pequeño avance que te haga creer, aunque sea solo un ratito, que tu niño se “pondrá bien”.  Luego aterrizas de tu nube y te dices a ti misma que eso no podrá ser, que él siempre será “como es”.

Así que he empezado a pensar en que el proceso de duelo no es lineal, no vas superando etapas hasta llegar a la aceptación sino que saltas de una emoción a otra como si fueras un trapecista y, muchas veces, saltas sin red.

Hablando con otras madres de niños con discapacidad te das cuenta de que este proceso al estilo “saltimbanqui” es común a todas.  Luego reflexionas y te das cuenta de que no es solo tuyo.  Toda tu familia y tus amigos estan implicados.  Todos hacen lo que pueden para integrar en su vida la discapacidad de su primo, sobrino, nieto, ahijado (hola Paudrino y madrina) y encima, se preocupan por ti.  Me he puesto a pensar en mis padres y en mi suegra, en lo duro que debe ser saber que tu nieto tiene dificultades en su desarrollo, que probablemente será dependiente, que no se casará ni tendrá hijos, que quizá nunca aprenda a leer o a escribir…sufrir por todo eso e intentar disimular, ser fuerte, encontrar palabras de apoyo para tus hijos…que difícil es saber qué decir cuando el que escucha no sabe siquiera lo que quiere oir.  Hay veces en que no se lo que quiero que me digan, en que cualquier comentario me molesta, en que ni siquiera me gusta que otra gente intente interactuar o hablar con Pau porque siento que no le entienden, que pueden molestarle o que no saben como “funciona” él.  Hay veces que le escondería, alejado de todos para protegerle…hay veces  que lo “vendería al mejor postor”.

Y así estamos a menudo, subiendo y bajando, trepando, aguantando, saltando…trapecistas en un circo que nos pillo desprevenidos y nos hizo esclavos y dueños de un presente duro y un futuro incierto.  Cambiando el chip, desafiando al  siempre presente “nudo en la garganta”, que sigue ahí un año después…

Gracias K por inspirarme la entrada.  Besitos para D.

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6 comentarios en “Trapecista emocional (o viviendo en la montaña rusa)

  1. Preciosa M, mientras iba de camino a dejar mis tesoros en el cole me encontré con esta entrada en tu blog y no pude dejar de darles vueltas y vueltas durante la mañana y me siento en la “obligación” de sentarme y escribirte esas palabras de apoyo, de cariño, de sentimientos compartidos.
    Sabemos lo que es llevar esta “carga” nadie nos prepara para eso y si, tienes razón en sentirte como te sientes, eres humana, joper, claro que si, date este derecho.
    Pues eso, no podría dejarte de venir aquí y enviarte este abrazo de mamá oso virtual.
    ADELANTE, SIEMPRE!!!
    Cariños.
    C

  2. Hola ! Sigo tu blog desde mi embarazo. Lo encontré por casualidad en esa etapa en la que necesitaba tanto informarme sobre la maternidad. Sobre cómo vivían otras madres, sobre cómo sentían…Quiero darte las gracias por la sinceridad de cada entrada, por transmitir tanta realidad con tus palabras. Soy madre desde hace mes y medio, no tengo “título especial”, ni siquiera sé si tengo algún título…pero también me encuentro en una montaña rusa de emociones. Gracias por compartir las tuyas.

  3. Pingback: Me quito el sombrero | El jardin de la alegría
  4. Jolin, me he encontrado esta entrada leyendo otras del blog, y no veas como necesitaba leer algo así. Yo también soy trapecista emocional, mamá con un título especial que a veces se le viene grande. Y ahora que leo esto es como si una voz desde dentro me dijese “calma, paciencia…lo que sientes es normal”

    • Me alegro pues de que la hayas encontrado. No creo q estemos en un camino lineal, habra dias mejores q otros, seguro…pero recuerda q mañana, la vida, nos da otra oportunidad de vivirla. Abrazos!

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