Y encontrándote!!!

Bollito recién salido del horno!

Bollito recién salido del horno!

Ayer, a las 11’55 de la mañana, llegaba al mundo G en un precioso parto en casa.  No tengo grandes detalles, tampoco es cosa mía contarlos, pero por lo que me ha contado su supermadre, mi hermana, fue un parto fácil y dulce, relativamente rápido y muy, muy hermoso.

Empezaron las contracciones a las tres de la madrugada.  A eso de las seis mamá rompió la bolsa, cosa que, como me pasó a mi en su día, le pareció de lo más espectacular y divertido y tras un rato de dilatación en la bañera decidió salir del agua para parir a su hijo de pie, colgada del cuello de su marido, mientras su hijita de tres años, acompañada de su madrina lo veía todo sentada en el suelo.  Poco trabajo tuvieron las matronas.

Que lujo llegar a visitar a una recién ampliada familia y encontrar a esa mamá, con su bebe de 3.450 gramos aun desnudito sobre su pecho, sin ningún pinchazo, sin medicinas, sin enfermeras entrando y saliendo.  Y cocinarle con gusto un plato de macarrones con atún y queso.  Que maravilla la vida recibida así…

Y como curiosidad, algo que nunca hasta ayer había percibido.  La mamá de G y yo somo gemelas idénticas, no se si lo sabíais…pues bien, ayer pasé la mañana con dolor de ovarios, más o menos intenso, que iba y venia…estaba de limpieza con mi “costillo” y en algún momento tuve que parar por lo molesta que estaba.  A la una del medio día dejo de doler, más o menos cuando ella alumbraba la placenta.  Conexión, supongo.

Conexión y subidón, es todo lo que siento desde ayer…Rememoro su llamada emocionada diciéndome “creo que ahora podría hace cualquier cosa” y estoy segura, podríamos hacer cualquier cosa.

Gracias pequeño G, por venir a traer tanta alegría a esta familia, por formar parte de nuestras vidas desde hace ya nueve meses, cuarenta y una semanas y dos días…Te adoro pequeñito mio.

Anuncios

Esperándote

Con permiso de su madre, espero...

Con permiso de su madre, espero…

El pequeño G está a punto de llegar.  Su mamá ha completado estoicamente las 40 semanas de embarazo, así que, renacuajo, te esperamos cuando estés listo.

G va a ser el primer bebé que nazca en nuestra familia desde que sabemos nuestra condición genética y eso, para mi, lo hace muy especial.

Desde el principio de su llegada, cuando era un secreto entre cuatro, cuando nadie lo sabía salvo las portadoras y su padre, este pequeñajo me despierta tantos sentimientos, tan dulces y a veces un poco tristes.  Tengo la sensación de que G será el Pau que no pudo ser.  ¿Que raro, no?

No quiero dar a entender preferencia hacia este sobrino, nada más lejos.  Tengo muchísimos sobrinos por ambas partes y todos y cada uno de ellos tienen algo que les hace especiales.  Pero este tiene algo más “de mi”.  Tiene la suerte de haberse gestado sano, de tener una madre fuerte y valiente que guardó el secreto, el angustioso secreto 14 largas semanas hasta saber resultados, siempre positiva, alegre, ocultando barriga y náuseas a todos, ¡que coraje!.  Tiene un primo que nos abrió el camino y los ojos, nos tiene a todos, expectantes, me tiene a mi, enamorada…

G aun no ha llegado y ya me ha robado el corazón.  Mi precioso tesoro, mi pequeño campeón, mi sobrinito afortunado…te espero, te esperamos, cuando quieras llegar.

Pau y el cole

No se puede ser más guapo, jolin!

No se puede ser más guapo, jolin!

Cuando te enteras de que tu hijo tiene una discapacidad, de que tiene un síndrome de estos raros y que siempre será diferente es como si todo aquello que habías construido o imaginado para su futuro se hundiera.  Todo se va a la mierda, vamos.  Es una reacción inicial que supongo que entendemos todos como natural, normal.

Y cuando por fin vuelves a poner los pies en el suelo te das cuenta de que vas a tener que mover ficha y empezar a pensar como quieres organizarte en un ámbito en el que, ni por asomo, habías pensado encontrarte.  Tu hijo es un alumno de Educación Especial.

En nuestra comunidad autónoma la normativa nos ampara.  Los niños de E.E tienen derecho a estar escolarizados en centros ordinarios salvo casos excepcionales (cabría decir que no se define en ningún lado, o por lo menos yo no lo he encontrado, cuales son los casos especiales).  A priori es una gran noticia, claro, pero el hecho es que no siempre es fenomenal.  La falta de recursos, de formación y, a veces de implicación de los docentes hace que nuestros niños, no lo tengan nada fácil

Pau necesita adaptaciones curriculares en todas las áreas.  En la etapa de educación infantil el asunto aún no es muy complicado porque, al fin y al cabo, todos son niños pequeños y muchas veces con tener a una persona cerca para que le ayude a centrar la atención en lo que tiene que hacer, o a moderar su conducta cuando se pone nervioso será suficiente.  El miedo gordo vendrá cuando tengamos que dar el salto a primaria.

Y con el corazón un poco dividido, pensando como madre y también como docente empiezo a plantearme si mi pequeño X-men seguirá teniendo cabida en un centro ordinario si, acabado el primer ciclo de primaria, por ejemplo, no hemos conseguido aprender a leer (el aprendizaje de la lecto-escritura puede ser muy complicado para estos niños, algunos no llegan a aprender nunca)  ¿Que pasará si al llegar al cole de los grandes, Pau no es capaz de trabajar de forma autónoma? (otro planteamiento a parte y que da para un extenso debate es si realmente es necesario que niños de seis años estén cinco horas diarias sentados en un sistema tan academicista)

No se lo que nos deparará el futuro, nadie lo sabe.  No cierro ninguna puerta pero mentiría si dijera que no pasa nada si acabamos en un centro especifico.

No le tengo miedo a la educación especial, pero no quiero que mi hijo acabe en un centro así por un problema de falta de recursos.  Me jodería inmensamente que tuviésemos que cambiar de sistema solo porque a nuestras cabezas pensantes-gobernantes, les parezca que nuestros hijos son “de segunda”.

Entiendo que a veces, plantear una educación inclusiva no deja de ser algo idílico y utópico y al mismo tiempo me avergüenzo de decir que, desde dentro, todos podríamos hacerlo mucho mejor.  Cuantas veces habré oído a compañeros míos “festejar” que un niñ@ de educación especial no se va a matricular en nuestro cole…duele…pica…  Cuantos niños han suspendido porque “no llegan” sin que nadie se plantee si realmente están dando su 100%, que quizá necesiten algo más de ayuda…

No se que pasará en unos años.  Nos iremos adaptando a las circunstancias así como  vayan llegando,como hacemos siempre, no podemos anticiparnos.  Pero una vez más me alegro de estar viviendo esto.  Pau me hace no solo mejor madre, sino también mejor maestra y mejor persona.  Y si acabamos en un centro de Educación Especial estaremos orgullosos, como estamos siempre, del camino que Pauwer está andando.  Él, que no lo tiene nada fácil.  Él que se despierta siempre con una sonrisa, que se agarra a mis piernas para darme los buenos días…Él, que no tiene límites.

Y llegaste tu.

El graduado...

El graduado…

Bebé sorpresa, regalito te llamábamos.  Aún lo hacemos.

Llegaste tu a traer tanto y tan bueno.  A recordarme que la vida es un gran misterio, a sorprenderme en una siesta, sin avisar.  Me elegiste a mi, de todas las madres del mundo, viniste a crecer en mi vientre, a llenarme de dudas, de miedos y de una alegría inmensa que secaba muchas lágrimas.  A recordarme que la suerte es loca, y que en contra de lo que una siente, a veces toca.

A demostrarme que un embarazo sano es fantástico, a enseñarme que parir duele, pero mola, aunque no salga exactamente como una espera.  A mostrarme a qué huelen los sueños, en tu piel y en tu pelo, recién nacido, cálido, húmedo, vivo…  A dibujarme sonrisas, a pegarte a mi, fan del porteo, la teta y el colecho, que criar así no es malo si es como una lo siente.  A no seguir el camino marcado, sino el mio, el nuestro.

Viniste a ser un gran ejemplo, de obstinación y sabiduría.  A decirles a muchos que la lactancia podía ser muy sencilla, cómoda y muy larga.  Que los niños con dientes, que corren y hablan, también maman, que les gusta a ellos y a sus madres y que los demás “chitón”.

Viniste a enseñarnos tanto, nos has regalado tanto…no hay palabras para decir cuanto te adoro, cuanto agradezco a la vida por tenerte, por haberte gestado y parido, por verte crecer cada día, por sorprenderme con tus ocurrencias, por enorgullecerme al verte jugar con Pau, que no es tarea fácil y tu le entiendes más que nadie.  A ti no hay que decirte nada, ya lo sabes todo…el misterio de la vida misma guardado en tu cabecita.  Gran maestro.

Crecer contigo.

Quelitas con sobrasada.  Típica merienda mallorquina.

Quelitas con sobrasada. Típica merienda mallorquina.

Crecer contigo a pasito de tortuga.  Darse cuenta que tu ritmo es otro, de bebé eterno, de inocencia infinita.

Hoy mirábamos el planning de septiembre para el nuevo curso.  Tus compañeros de clase, en el último curso de infantil, tienen que comprarse dos libros de numeración.  Papá y yo nos planteamos para qué los querrás tu…tu, que cuando te preguntan cuantos años tienes dices que dos…y se podría decir que no mientes.  Mi pequeña mariposa.

Y darnos cuenta entonces que el resto avanza, que el tiempo pasa y sin embargo tu, excepcional, te recreas en etapas que los demás superan a saltos.  Aprendes a tu aire cosas que quizás nunca te sirvan, memorizas mágicamente conceptos que no comprendes, repites frases sin sentido en tu afán por comunicarte, por llegar a los demás.  ¡Qué grandes esfuerzos los tuyos!, pequeño príncipe.

Y a pesar de todo sentirme feliz sabiendo que estás bien.  Que creces feliz y tranquilo en un entorno que te mima y te protege sin que ni siquiera te des cuenta.  Sentir, tener interiorizado que siempre habrá quién esté peor, conocer niños como tu que no pueden hablar, que no consienten el contacto…y alegrarme de que seas como eres, sentirme afortunada de tenerte.  Contemplarte cuando duermes y llorar, lágrimas de alegría por la oportunidad de conocerte, de conocerme a través de tus ojos.

Que seas tu quien saca lo mejor de mi.  Que sea yo quien evoca tus sonrisas más hermosas. Derretirme cuando me miras, cabarlgar tu risa… El amor más sincero,  mi admiración profunda…  Mi niño, preciosa mariposa.

Mea Culpa

Y todo el peso sobre tus hombros...

Y todo el peso sobre tus hombros…

Hace mucho que no escribo.  Entre que no logro encontrar el momento y que el perro se come el cable de fibra recién instalado y me deja sin conexión casi tres semanas… pues eso, que esto esta abandonado.  En cualquier caso no se si alguien me habrá echado de menos, espero que no…o que si, no lo se.

Llevo también tiempo ya dándole vueltas a un concepto tan extendido como absurdo en esto de la maternidad y en estos días, tras la trágica muerte del pequeño catalán infectado de difteria, se me ha reactivado la idea, con más fuerza y con cierta indignación.

Te estrenas en la maternidad e, inmediatamente, eres culpable de algo.  Culpable de que tu bebé no mame bien, de que no duerma bien, de que quiera brazos todo el tiempo…de no haber aguantado el parto, de ser antipática con las visitas…una llega a pensar si tendrá también la culpa del cambio climático y de la crisis económica.  Y eso cuando todo va “razonablemente bien”.

Si pasa algo, cuando pasa algo (porque siempre pasa algo cuando una tiene hijos) la situación se vuelve dramática y hasta el vecino ese que no te saluda nunca por las mañanas se permite el lujo de emitir su juicio, en el que, por supuesto, eres culpable (bicho, mala madre!!)  En un mundo conectado te juzgan hasta en las antípodas.

Al respecto del fallecimiento del niño con difteria en España, se ha publicado mucho, hay muchísimas entradas de blogs opinando sobre vacunación, sobre si debería ser obligatoria o no, sobre la culpa de los padres.  He leído comentarios durísimos de gente que vete tu a saber si tiene hijos.  Barbaridades del estilo que esos padres deberían ser juzgados y condenados por homicidio involuntario.  Para esas personas, sin ningún género de duda, la muerte del niño es culpa de los padres.

Como dice mi amiga Maria, de Maternario, la culpa es un concepto que haríamos bien en desterrar.  Sería más sano y realista adoptar la idea de responsabilidad.

Bajo mi punto de vista, la culpa implica haber cometido un acto irresponsable,  ruin…haber sido “malo”.  Por desgracia habrá padres que sean malos con sus hijos pero tiendo a pensar que son muy pocos y que, la grandisima mayoría, decide libremente con la que considera que es la mejor información disponible.  Al respecto de asuntos como no vacunar, o parir en casa, que son temas muy controvertidos, me inclino a pensar que las personas que toman estas decisiones se lo piensan mucho antes de decidir y procuran estar acompañados por profesionales válidos y con experiencia en busca de, por así decirlo, ciertas garantías.  A mi no me entra en la cabeza que alguien decida algo tan importante, que puede ser decisivo en la vida y la salud de un hijo, en una cena con amigos, ahí, a lo loco, que ahora está de moda nada contracorriente.  No puede ser.

Me niego a participar de estos juicios públicos, salvo en casos en los que se demuestre de forma evidente la mala actuación de los padres.  No conocemos los detalles, no sabemos nada.  ¿Acaso a nadie le llama la atención que el niño se contagiara?  ¿Como se contagia un niño de una enfermedad que esta erradicada en España des de el año 1987?  Lo pregunto en serio, no es retórica.  Si alguien lo sabe que me lo explique.  De algún lado saldría la bacteria, digo yo.

Desde aquí, mi humilde rinconcito, por aquello de que una nunca sabe donde llegarán sus textos mi más sentido pésame a los padres del nene fallecido.  A todos aquellos que en algún momento se han enfrentado a una situación parecida.  A los jueces de lo ajeno, lo siento mucho, solo me sale decirles Sshhhhhhh!