Paternalismo, intervencionismo y violencia obstétrica.

Estaba buscando algo que escribí hace tiempo y, aunque no era esta entrada, me alegro de haberla encontrado.
Me leo y me confirma el acierto que ha sido empezar la formación de Doula…creo que lo llevo en las entrañas desde hace años y he tardado un poco en hacerme caso…

otro blog de mamis

Se que este sobre el que hoy voy a escribir un poquito, es un tema del que ya se ha hablado y mucho, pero es que esta semana tuve una muy interesante conversación con dos compañeras de trabajo que me volvió a traer a la mente todas estas ideas que, juntas, han derivado y siguen derivando en un intervencionismo excesivo de los partos, una pérdida de la autonomía de la mujer en proceso de parto (a mi no me sale llamarla paciente, porque no está enferma) y, como consecuencias finales, un abuso de poder de los médicos al cuidado de la díada madre-bebe y la más que reprochable violencia obstétrica que de estas intervenciones se deriva.

En la conversación con mis compañeras me llamaron la atención varios puntos.

En primer lugar una mujer joven, sana, fuerte que aún no es madre ni está en proceso de serlo tiene ya clarísimo…

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Un comentario en “Paternalismo, intervencionismo y violencia obstétrica.

  1. Mi primer parto fue traumático. Para mi, para mi marido y para mi hija. Largo, muy intervenido y nada (pero nada) respetado. Sus secuelas físicas se prolongaron varios meses (maldita episotomía!) y las psicológicas más de un año. Cuando me volví a quedar embarazada me propuse no pasar por lo mismo: me había informado, había leído y sobre todo, no tenía miedo. Mi segunda hija nació rápidamente, también en el hospital, pero sin ningún tipo de intervención más allá de que me me plantaran una vía (por protocolo, porque desde que entré en urgencias hasta que di a luz a penas pasaron 20 minutos, así que necesitar no la necesitaba). La recuperación fue instantánea. En dos días estaba como nueva. Pude establecer una lactancia exitosa desde el primer momento y me sentí segura y dueña de la situación. Otra vez, sin miedo. Creo que a veces el terror que nos da (o que nos inculcan) a que algo salga mal nos paraliza. Nos dejamos hacer ciegamente, aunque no nos guste, aunque no lo queramos, sólo por si acaso. Enhorabuena y sigue estudiando. Hacen faltan doulas como tú!

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