Tu, yo y decenas de ojos más.

Lo intento, lo medito, trato de que me importe un pimiento, pero no lo consigo.  En la cola del súper, en la gasolinera, de paseo por la ciudad, donde sea que a ti te de una crisis, una rabieta, donde quiera que te de por ladrar y llamar a Chase, por tirarte al suelo, por llorar desconsolado…siempre, siempre hay alguien que nos mira mal.  A ti, como si fueras la encarnación del mal y a mi como si fuera una mala madre, una pánfila que no sabe educarte.

Va pasando el tiempo y no consigo que deje de importarme.  Prefiero mil veces los comentarios que “me dan permiso” para contestar y dejarles con cara de “ostia la he cagado”.  Las miradas altivas me dejan sin recursos.

Papá dice que a él ya le da igual.  Creo que lo dice sinceramente, del mismo modo que creo que se engaña a si mismo.  Yo también he intentado mentirme y no me ha servido.

No me da igual que seamos el centro de atención.  No me da igual que nos miren con esa cara de “menudo espectáculo”

Yo también he sido observadora.  Escribo desde la conciencia de aquella que fue juez sin darse cuenta.  No estoy queriendo culpar a nadie.  Solo pretendo expresar que me duele.  Que me avergüenza y que me ofende sin entrar a juzgar en la intención o el desconocimiento de los demás.  Que ya lo se, que esas personas no saben.  Que si, que es un problema mio, pero ¿como se hace?

¿Como sale una a la calle, a la playa, al supermercado, a la piscina del pueblo, al parque acuático, a tirar la basura…sin pedir perdón al universo por llevarte de la mano?

Y no, no me avergüenzo de ti.  Me avergüenzo de mi y de que me importe.  Me avergüenzo de sentir pereza de ir contigo a los sitios porque no quiero que nos miren más.  Si llevara un jarrón en la cabeza no llamaría a más curiosos.

Tu no te das cuenta, puede que nunca te des cuenta.  Es una de las desventajas de tu transparencia…no te gusta y lo manifiestas, te emociona y lo expresas.  Y los demás te (nos) miran, incapaces de ver más allá.

A veces envidio a las mamás que tienen niños con rasgos evidentes o más conocidos.  A ellos se les mira de otra forma (algunos con lástima que no se que es peor)

Soy una idiota…el verano esta siendo duro y me esta pasando factura.  Perdona, mi niño, a tu madre a veces se le va un poco la olla.

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