“Let there be rock”

Esta es la historia de un niño al que no le gustaba disfrazarse.  Ni un poquito.  Sentía mucha vergüenza y angustia al verse rodeado de tanta gente mirándole, con esa ropa rara que, probablemente, no identificaba como suya.

Sin embargo, como siempre, la suerte le sonreía.  Le sonreían las caras comprensivas de sus maestros que conseguían lo que parecía imposible.  Ponerle un disfraz y sacarlo de paseo en el Carnaval del cole, con el resto de sus compañeros y además, contento.

Este año, Pau lo ha vuelto a hacer.  Y su nueva profe ha vuelto a obrar el milagro, dándole sentido a una fiesta que probablemente él no entiende.

Este año son la clase de las guitarras.  Y aunque guitarras hay de muchos tipos ellos decidieron ser guitarras eléctricas.  Un grupo la mar de divertido de pequeños rockeros liderados por una profe muy metida en su papel.

Y yo, como el año pasado con Pocoyó, he vuelto a verlo con ojos casi incrédulos y llenos de lágrimas de emoción.

No tengo más que agradecimiento para todo el equipo de profes, que tanto se preocupan de entenderle y de hacer que él lo entienda.  Gracias a ese grupo de amiguetes a los que tuve el honor de grabar cantando “Thunderstruck” para que todo fuera más significativo para Pau.  Gracias por incluirle, por dejarle ser uno más con todas sus peculiaridades.  No hay nada más importante que eso, ningún aprendizaje…  Soy la mamá más feliz y orgullosa del mundo…