No soy una madre como tú…

Y a veces lo odio.  Echo terriblemente de menos poder hacer cosas cotidianas con la tranquilidad con la que tu lo haces.  Salir de casa y que mis hijos me sigan alegres, que se paren de correr en las esquinas.  Por ahora, tengo que conformarme con que dos de ellos no se bajen de la acera mientras hacen trastadas en un intento desesperado por llamar mi atención, centrada en que el fenómeno de su hermano no se escape, o no intente paralizar con su bracito cual barrera, a los coches que pasan por la calzada.

Quiero ir al parque y sentarme a chafardear mientras mis hijos juegan, pero no puedo porque tengo que estar vigilando que a Pau no le de una rabieta, o decida que ese niño es muy lento y se lo quite de delante a empujones en el tobogán..

Quiero ir de excursión y que mis hijos anden mientras nos entretenemos observando flores y bichos, pero Pau odia andar sin rumbo…y no para de llorar.

Quiero coger un avión, pero a ver quien es la guapa que se atreve.  Quiero ir a restaurantes, a parques,a cumples…quiero hacer todo con la calma y alegría con la que lo puedes hacer tu.  Pero yo no soy tu…mi hijo no es como el tuyo, mi familia no es como la tuya…

Y no es porque no lo intente, no es porque no se lo explique, no es porque no se lo anticipe. Es porque nosotros funcionamos así, Pau funciona así y el mundo no es el mismo desde su óptica. Es porque libramos la batalla con apoyos esporádicos y nuestra energía y nuestro tiempo no da para más. Es porque estamos cansados y, a veces, nos rendimos antes de empezar.  Es porque es difícil, jodidamente difícil cuanto mayor se hace, ahora que ya no valen ni carritos ni mochilas.

Echo de menos tantas cosas…mis hijos “no x frágil” se pierden tantas cosas…a veces solo tengo ganas de llorar…de salir huyendo de una realidad que, muy de vez en cuando, me sobrepasa…Pero no lo hago.  Debo de ser más valiente de lo que yo misma creo.  Debo ser tan grande, o casi, como tu tantas veces dices.

Pero no temas, no estoy triste ni hundida.  Sólo creo que no tengo que esforzarme tanto por ser como tu, que no tengo necesidad de disculparme ni por mi, ni por él…nuestra vida es distinta, mi maternidad es distinta!  Tengo que aprender a disfrutarla.  Aun así no la cambiaría por la tuya…aunque, a veces, la eche de menos.

Gracias a los apoyos esporádicos.  Sabemos que hacéis lo que podéis (Tias Jose y Tola, abuela y madrinas)

A todas esas mamás amigas que me envían mensajes de respeto y admiración.  Es difícil, pero nunca nos dijeron lo contrario.

Tu, yo y decenas de ojos más.

Lo intento, lo medito, trato de que me importe un pimiento, pero no lo consigo.  En la cola del súper, en la gasolinera, de paseo por la ciudad, donde sea que a ti te de una crisis, una rabieta, donde quiera que te de por ladrar y llamar a Chase, por tirarte al suelo, por llorar desconsolado…siempre, siempre hay alguien que nos mira mal.  A ti, como si fueras la encarnación del mal y a mi como si fuera una mala madre, una pánfila que no sabe educarte.

Va pasando el tiempo y no consigo que deje de importarme.  Prefiero mil veces los comentarios que “me dan permiso” para contestar y dejarles con cara de “ostia la he cagado”.  Las miradas altivas me dejan sin recursos.

Papá dice que a él ya le da igual.  Creo que lo dice sinceramente, del mismo modo que creo que se engaña a si mismo.  Yo también he intentado mentirme y no me ha servido.

No me da igual que seamos el centro de atención.  No me da igual que nos miren con esa cara de “menudo espectáculo”

Yo también he sido observadora.  Escribo desde la conciencia de aquella que fue juez sin darse cuenta.  No estoy queriendo culpar a nadie.  Solo pretendo expresar que me duele.  Que me avergüenza y que me ofende sin entrar a juzgar en la intención o el desconocimiento de los demás.  Que ya lo se, que esas personas no saben.  Que si, que es un problema mio, pero ¿como se hace?

¿Como sale una a la calle, a la playa, al supermercado, a la piscina del pueblo, al parque acuático, a tirar la basura…sin pedir perdón al universo por llevarte de la mano?

Y no, no me avergüenzo de ti.  Me avergüenzo de mi y de que me importe.  Me avergüenzo de sentir pereza de ir contigo a los sitios porque no quiero que nos miren más.  Si llevara un jarrón en la cabeza no llamaría a más curiosos.

Tu no te das cuenta, puede que nunca te des cuenta.  Es una de las desventajas de tu transparencia…no te gusta y lo manifiestas, te emociona y lo expresas.  Y los demás te (nos) miran, incapaces de ver más allá.

A veces envidio a las mamás que tienen niños con rasgos evidentes o más conocidos.  A ellos se les mira de otra forma (algunos con lástima que no se que es peor)

Soy una idiota…el verano esta siendo duro y me esta pasando factura.  Perdona, mi niño, a tu madre a veces se le va un poco la olla.

#xpecialbros

Que difícil se me hace a veces que Teresa y Xavi entiendan que Pau es diferente.  Es que no se como puedo explicárselo, que lo entiendan, que no sientan rabia, tristeza o frustración.  Quizás estoy intentando evitar lo inevitable.  Evitar que les duela, que sientan celos porque él tiene más atenciones, que imiten conductas que no son adecuadas, que creen las suyas propias para llamar la atención.  Simplemente, a veces, no se como enfrentarme a todo esto, no se como conseguir cierta “normalidad” doméstica y fraterna.

Pau aún necesita pañal para dormir.  Ayer, después de cenar, mientras recogía la cocina, a Pau le entró el sueño de repente, a matar, y como no sabe esperar, se tenia que ir a dormir inmediatamente, que ni secarme las manos ni nada!!  Así que les dije a los tres que subieran a hacer un pipi mientras terminaba y enseguida subiría yo a acostarlos.  Teresa se ofreció a ponerle el pañal a Pau, mientras le decía:  “Ya, ya…tienes mucho sueño y estas muy cansado.  Vamos, yo te pongo el pañal”  Mi primera reacción fue hacer un gran esfuerzo por aguantarme las lágrimas.  ¿Cuando había dejado mi hija de ser una niña, para ser una hermana xpecial?  No negaré que sentí un alivio tremendo y que no pude evitar pensar que, algún día, ella se haría cargo de él.  Lo sentí por ella, pero me dio tanta calma…mentiría si dijera lo contrario.

Así que subieron para arriba y Tere le puso un pañal a Pau.  Pero a Pau, en ese momento, le pareció mejor idea quitárselo y que mamá se lo pusiera otra vez, con el consecuente enfado máximo de Teresa que quería enseñarme si estaba bien puesto.  Y le pegó en la cabeza.  Y Pau lloró, lloró ella, papá gritó, yo suspiré, me tragué el llanto (otra vez) e intenté arreglar el desaguisado.

Y la conversación llegó a ese punto.  A ese puto punto en que ella pregunta por qué Pau no puede aprender más cosas y más rápido, como ella.  Y a ver que coño le explico, yo, que a veces aún me sorprendo preguntándome a mi misma por qué.  Como pude le expliqué que todos aprendemos cuando podemos y que si Pau no aprende más o más rápido es, sencillamente, porque no puede.  Le pedí paciencia.  Paciencia a una niña que no tiene ni seis años.  Mierda de genes…

Hoy, todo parece haber vuelto a nuestra “normalidad”.  La vida sigue más a allá de esta sensación en el estómago que tengo a menudo, un nudo, supongo…a veces suelta, respiro, lo suelto…lo suelto ahora, lo dejo…GRACIAS.

 

Reset…

Hoy es uno de esos días en que, o reseteo o me rindo.  Así que como rendirse no es una opción reseteo.

Me encuentro en un momento de poco escribir y mucho pensar.  Estoy cansada…cansada de no tener tiempo, de no tener espacio, de luchar por una conciliación que parece que no existe, de llevar un ritmo y un rumbo que a duras penas se donde me lleva.  Siento la necesidad de parar esta rueda, pero no es posible.  Mi familia y yo estamos metidos hasta las cejas en un dilema economicolaboral con claras implicaciones sociofamiliares (me gustan las palabras compuestas, hacen que parezca que sabes un montón de lo que hablas.  Los políticos las usan mucho)

Estoy bloqueada…antes me sentaba delante del teclado y las palabras salían solas.  Siempre tenia algo alegre o interesante que contar.  Ahora llevo un tiempo pensando que no quiero pensar…sueno deprimente.

En estos momentos no me gusta donde y como esta mi vida.  Siento que me han traído engañada, a la fuerza… Mi trabajo ya no me llena, aunque el contacto con los alumnos me sigue pareciendo motivante, el sistema y las circunstancias resultan abotargantes, para los niños y para mi como maestra.  La sensación es la de dar palos de ciego, esperando que algo cale en algún lado y deje un poso del que nazca algo diferente.

Me obligo a recordar breves instantes, anécdotas dulces y divertidas con mi familia que me ayuden a saber porque cojones tengo que mantener el tipo.  Busco estrategias que me alegren el dia, momentos fugaces que me endorfinen, recuerdos alegres, esperanzas lejanas, historias comunes que me reconforten para sentirme menos sola.  Pienso en los que estan peor…

Cierro los ojos y veo a mi dulce trio…dormidos con los mofletes colorados bajo sus mantas calentitos.  Sonrio entre lágrimas tratando de encontrar al que me ha robado el tiempo y la mitad de mi energia.  Trago saliva, voy al trabajo con una sonrisa, saludo a mis alumnos cuando nos cruzamos por la calle.  De puertas hacia fuera todo sigue igual.  De puertas hacia dentro todo sigue pesadamente igual.  Monotona, extenuante, cargantemente igual.

Hoy me he permitido un ataque de pesimismo.  Hoy me he cansado de ser muestra, de “mírala que bien lo lleva”…hoy estoy cansada, muy cansada.

Y llegaste tu.

El graduado...

El graduado…

Bebé sorpresa, regalito te llamábamos.  Aún lo hacemos.

Llegaste tu a traer tanto y tan bueno.  A recordarme que la vida es un gran misterio, a sorprenderme en una siesta, sin avisar.  Me elegiste a mi, de todas las madres del mundo, viniste a crecer en mi vientre, a llenarme de dudas, de miedos y de una alegría inmensa que secaba muchas lágrimas.  A recordarme que la suerte es loca, y que en contra de lo que una siente, a veces toca.

A demostrarme que un embarazo sano es fantástico, a enseñarme que parir duele, pero mola, aunque no salga exactamente como una espera.  A mostrarme a qué huelen los sueños, en tu piel y en tu pelo, recién nacido, cálido, húmedo, vivo…  A dibujarme sonrisas, a pegarte a mi, fan del porteo, la teta y el colecho, que criar así no es malo si es como una lo siente.  A no seguir el camino marcado, sino el mio, el nuestro.

Viniste a ser un gran ejemplo, de obstinación y sabiduría.  A decirles a muchos que la lactancia podía ser muy sencilla, cómoda y muy larga.  Que los niños con dientes, que corren y hablan, también maman, que les gusta a ellos y a sus madres y que los demás “chitón”.

Viniste a enseñarnos tanto, nos has regalado tanto…no hay palabras para decir cuanto te adoro, cuanto agradezco a la vida por tenerte, por haberte gestado y parido, por verte crecer cada día, por sorprenderme con tus ocurrencias, por enorgullecerme al verte jugar con Pau, que no es tarea fácil y tu le entiendes más que nadie.  A ti no hay que decirte nada, ya lo sabes todo…el misterio de la vida misma guardado en tu cabecita.  Gran maestro.

Mis tetas, mi hijo, mi problema…

Mi hijo y mi teta.

Mi hijo y mi teta.

Hoy mi amiga Marta de mapellcor.com ha compartido en Facebook una imagen del libro de Supernanny sobre alimentación infantil.  Podéis leer la entrada de Marta aquí.

Llevo buena parte de la mañana digiriendo el asunto y justo ahora acabo de ver que Ira (vamos, Marta) se me ha adelantado en el análisis y comentario de tan absurda imagen.

Ay la lactancia…ay las tetas…nunca dos glándulas de tan “simple” funcionamiento dieron tanto que hablar…provocaron tantos debates, tantas batallas…evocaron tantos comentarios…gilipolleces.

Es tan ridículo darle tantas vueltas a un tema que me parece tan personal.  Porque, vamos a ver, la lactancia es cosa de dos (o de tres si tienes gemelos) a lo sumo incluiría en el proceso al padre, como personal de apoyo logístico y emocional.  Pero lo demás es generar controversia con dudosa finalidad, francamente.

Decir que la lactancia se desaconseja a partir de cierta edad es absurdo, dar órdenes a las madres para que abandonen la lactancia es paternalista y  fomentar el uso de las fórmulas de leche artificial es vender un sucedáneo.  Que la lactancia materna es la forma de alimentarse del recién nacido humano es tan obvio como decir que los pájaros tienen el cuerpo cubierto de plumas.  No se puede estar ni en contra ni a favor, simplemente es así.

Más allá  están las decisiones libres e informadas de las madres que seguro que harán lo que consideraran más oportuno en función de sus circunstancias personales y familiares y de sus preferencias, que son muy legítimas.

Yo he querido darle el pecho a mi hijo pequeño durante, de momento, 31 meses. ¿Dónde está el problema?  ¿Le molesta a alguien?  ¿Por qué?  ¿Me meto yo con alguna madre a la que veo dar un biberon de leche de vaca (la lecha maternizada es de vaca, lo de “maternizada” es para vender la moto al personal) a un bebé recién nacido?  No lo he hecho nunca, ni lo haré sabrá ella porqué ha optado por el biberón.

¿A cuento de qué tiene que escribir esta buena mujer semejante despropósito?  Lo que ha escrito contradice las recomendaciones de la OMS, además de ser ilógico.  No conozco ningún bebé que haya dado muestras de querer destetarse a los cuatro meses, ni a los seis.  Otra cosa es que lo hayan destetado y no se lo haya tomado mal.  Es ridículo sustiuir la leche humana a los cuatro o seis meses para dar un sucedáneo de otra especie.  ¿Habeis visto alguna vaca destetar a su ternero para que el granjero le pueda dar biberones?  Si lo habeis visto pasadme un video, de verdad.

¿Se me nota el cabreo?  ¡Si es que no me salen más que preguntas!

Vamos a ver madres que me leéis.  La lactancia materna es, obviamente, la forma de alimentación que la naturaleza ha dispuesto para nuestras crías.  Sois libres de no querer darle a vuestros hijos el pecho, faltaba más.  En caso contrario, si quereis hacerlo, tranquilas, es “facil”.  Consiste en dar el pecho a libre demanda, sin mirar ni relojes ni nada, de verdad, cuando vuestro bebé o hijo, si es más mayorcito, lo pida.  Cuando os canseis lo podéis dejar, aunque os recomiendo que lo hagáis de forma progresiva, sobretodo por el bienestar de vuestro peque y vuestras tetas.  Esta recomendación es valida desde las dos semanas, por poner, a los cinco años o más.

Todos los niños del mundo se acaban destetando más tarde o más temprano.  Si no quereis destetarlo vosotras, por el motivo que sea, tranquilas el o ella ya lo harán.  No los llevareis al altar “colgados de vuestra teta”.

Psicólogos, pediatras y demás que me leáis, si es que hay alguno, dejad de decir “tontunas”, desde el cariño os lo digo.  Mirad a vuestro alrededor al resto de especies mamíferas (¿os acordáis de que somos mamíferos nosotros? ¡Por eso no tenemos plumas!) y decídme si veis algún conejo con Complejo de Edipo o traumatizado porque su señora madre-coneja le dio teta no se cuantos meses.

Venga, por favor…que me sube la “mala leche”.

 

Dia mundial de concienciación sobre el autismo

azulComo todos los años mañana, dos de abril, se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre Autismo.

Como sabéis, Pau, no tiene autismo aunque en su momento este era el diagnostico con el que más se identificaba.  De pequeño tenía muchas características parecidas a los TEA (trastornos del espectro autista) y de hecho, a día de hoy y tras dos años de estimulación y trabajo, sigue manteniendo muchas de ellas.

Es terrible la primera vez que algún médico o psicólogo te insinúa la posibilidad de que tu hijo tenga TEA.  Creo que a la mayoría nos viene a la mente Dustin Hoffman haciendo de Rainman, contando cartas, repitiendo frases y mirando al vacío.  Y te entra un cague terrible y maldices haber visto la película porque de repente, Rainman, es tu hijo.

Pero tranquilos, es todo mentira.  Los niños con autismo no son Rainman.

Hoy quiero dedicar esta entrada a todos esos niños y no tan niños que mañana celebran su día.  A todos esos padres que, como nosotros, ven a sus hijos más allá de la etiqueta, de la discapacidad.  A todos esos maestros y terapeutas que ven capacidades, habilidades e intereses donde los demás ven limitaciones.

Y ya que hablamos de concienciación, vamos a tomar conciencia.

Creo que sería muy interesante que todos, padres, maestros, pediatras, etc.  hagamos un acto de reflexión y empecemos a ocuparnos de los Trastornos del Desarrollo.  Con esto no pretendo crear ninguna alarma social (de esto me acusaron hace ya algún tiempo en Facebook) pero si que considero que es fundamental que observemos el desarrollo de nuestros niños y, en caso de preocupación, tomemos cartas en el asunto.

Es obvio decir que no todos los niños se desarrollan a la misma velocidad o incluso, que un mismo niño puede desarrollarse a ritmos diferentes en distintos ámbitos, es decir, niños que andan muy pronto pero tardan en hablar.

De igual modo es evidente que hay ciertos hitos del desarrollo que, si llegados a una edad no se han adquirido, deberían invitarnos a “ocuparnos”.  Y digo bien, citando a mi amiga Miquela, de los trastornos del desarrollo hay que ocuparse, no preocuparse.

Dentro de esto que llamamos Trastornos del Desarrollo nos encontramos con un amplio abanico de desarrollos atípicos, de los cuales, el más conocido y quizás temido son los TEA.  No todos los niños que en inicio presenten síntomas de TEA acabarán teniendo este diagnostico (para muestra nosotros) pero si es cierto que, cumplidos los dos años, si nuestro pequeñajo o pequeñaja presenta varios de los siguientes síntomas, lo conveniente es “hacer algo”.

*  No señala para pedir un objeto.

*  No saluda con la manita para despedirse ni imita acciones motrices similares a “palmas palmitas” o “cinco lobitos”

*  No responde a su nombre.

*  No hace contacto visual o este es escaso.

*  Es hiperactivo o por el contrario muy pasivo.

*  Muestra un apego inusual a los objetos.

*  No tiene lenguaje o presenta alteraciones (repetición de frases, por ejemplo)

*  Muestra conductas motoras repetitivas (aleteo de manos, balanceo…)

*  No siente temor ante peligros reales.

*  Tiene episodios de rabieta sin causa aparente.

*  Presenta resistencia a los cambios.

Los primeros años de estimulación son cruciales para su desarrollo óptimo, de ahí que, personalmente, insista tanto en el diagnostico precoz.  No tanto en cuanto a “etiquetaje” sino en ser capaces de notar en los niños ciertas dificultades que pueden necesitar intervención.  Me joroba mucho recordar la cantidad de veces que me dijeron a mi “ya lo hará”, porque el caso es que existe un pequeño porcentaje de niños en el que, si no se interviene adecuadamente, este “ya lo hará” no llega por si solo.

Más allá de la lista, fiaros de vuestra intuición.  Es algo que mucho me temo que tenemos todas las madres de niños con trastornos del desarrollo, un “buen olfato”.  Si sentís que el desarrollo de vuestro hijo no es el adecuado, si en algún momento os parece que algo “no anda bien”escuchad vuestro instinto.  Al fin y al cabo, nadie les conoce mejor.

En cualquier caso os dejo aqui el enlace al cuestionario m-chat para el diagnostico precoz de síntomas de autismo.  No dudéis en hacerlo si estáis preocupados.  Abrazos azules!!