Parto

Tengo pendiente esta estática desde el primer día, y la voy dejando porque no se como abordarla.  Creo que intentaré hacer un resumen de mis partos y la huella que me dejaron.  Lloraré mientras escribo, eso es seguro…

T y P nacieron por cesárea a las 34 semanas de gestación.  Demasiado pronto, demasiado rápido, no estaba preparada.  Sabia que al ser dos podían adelantarse, sabía que los embarazos múltiples eran algo más complejos, pero nunca imaginé que tendría Síndrome de Hellp, que mi vida y la de mis hijos estaría en peligro y que nacerían tan pronto y tan frágiles.  He aprendido a vivir con el triste recuerdo de su nacimiento, celebro su cumpleaños con alegría porque celebro el tiempo que llevamos juntos y queriéndonos, pero no puedo celebrar el día que nacieron.  Me hicieron daño, nos robaron mucho para “salvarnos la vida”.

Siempre he tenido muy claro que mi cesárea estaba más que justificada, del mismo modo que he sabido que el trato recibido no fue el adecuado y no había ninguna necesidad de que las cosas fueran así.

Llegue al hospital derivada de mi matrona como a las 10 de la mañana.  Tras pruebas y más pruebas me dijeron lo grave de la situación y que los niños tenían que nacer ese mismo día, con urgencia.  Me trasladaron de hospital en una ambulancia con una técnico que no paraba de contarme chorradas mientras yo intentaba aguantar las contracciones sin mandarla a la porra.  Cuando llegué me separaron de mi compañero y volvieron a hacerme pruebas.  Con tanto susto y “maneje” por lo visto me puse de parto…pero Teresa estaba de nalgas y me iban a hacer cesárea.  Una matrona muy borde me cambió la vía de sitio diciendo que en el otro hospital no tenían ni idea de poner vías y, ya que estaba, me hizo un tacto vaginal que me dolió horrores.  No se que necesidad tenia de meterme mano si total iban a hacerme cesárea.  Entre tanto, el anestesista me hacia preguntas tontas para entretenerme cuando yo solo quería que me dejaran en paz con mis contracciones.  Me llevaron a quirófano casi sin poder despedirme de mi marido, que estaba casi tan asustado como yo…

La cesárea en si misma fue horrible.  Me pusieron mal la epidural y tenía muchísima sensibilidad.  Grité, aullé que me hacían daño, creo que me desmayé…no pararon.  El anestesista me pellizco entre los pechos y me preguntó si lo sentía.  Dije que si.  Pellizco más abajo y volvió a preguntar.  Otro si a lo que él respondió “es imposible” y siguieron a lo suyo.  Me mareaba, tenia nauseas…sólo el celador parecía preocuparse y me iba contando tiernamente lo que pasaba.  Vi pasar unos pies rosaditos…y oí llorar a mi niña, como un gatito.  Al ratito, después de hacerme mucho daño en las costillas, vi otros pies…y otro llanto.  Apgar 8-9 para los dos bebés, estaban muy bien, pero se los llevaron…no me los enseñaron.  Solo vi dos “muñequitos” con un gorrito puesto y envueltos en toallas a unos metros de mí.  No me los acercaron, no pude besarlos ni olerlos…Eran las 8 de la tarde, cambio de turno.  Cuando volví a verlos, 17 horas después, habían empeorado.  P estaba grave, con respiración mecánica, sedado y con las manitas atadas, creí que se moriría.  T fue empeorando a lo largo de la mañana y a la tarde también estaba entubada.

Pasé una semana de cefaléa postpunción a base de Gelocatil y casi sin poder ver a mis niños.  Me dolía todo, pero lo que más me dolía era oir llorar en las habitaciones contiguas a los bebés de las demás mientras los míos no podían ni respirar.

Sucedieron otros detalles “sin importancia”, como el hecho de ponerme, tras la cesárea, en la misma sala de recuperación de una chica que acababa de parir a su bebé y lo tenia en brazos, mientras yo miraba las fotos del móvil de mi marido y lloraba.  También fueron muy dulces a la mañana siguiente para levantarme de la cama, cuando no habían pasado más de doce horas de mi operación, porque tenían que cambiar las sábanas.  Me ayudaron con muuuucho cuidadito (tono irónico…)

¡Y con esta experiencia empezó la revolución!

No se si agradecer algo al equipo que me atendió y nos salvó la vida, porque para hacerlo me torturaron.  Me robaron a mi y a mis hijos un nacimiento digno.  No creo que la necesidad de la cesárea ni la urgencia justifiquen el trato recibido.  Las cosas no se hacen así…Y tras mucho dolor y mucho llanto empecé un camino de sanación y de lucha personal con el objetivo de que los nacimientos, vaginales o no, con o sin epidural, en hospitales, en casa…fueran respetuosos con la madre y con el bebé que estaba por nacer.  Y en esas sigo…creo que ya no me libraré nunca de esta “obsesión por los partos”

Y de repente, la vida me envió un regalo.

Si había algo de lo que estaba segura en la vida, era de que la suerte no suele acompañarme.  Pero aquel diciembre de 2011 hizo una excepción.  Sin planearlo, que no sin desearlo, me quedé embarazada “en una siesta”.  De aquellas historias que oyes contar “de los amigos de mi primo” y nunca crees que puedas ser tu.

El embarazo de Xavi fue físicamente estupendo y emocionalmente una auténtica montaña rusa de emociones.  De querer tenerlo a pensar “Dios mio no puedo”, de adorar mi tripa y mi voluptuoso cuerpo a verme gorda y horrible y rehuir los espejos.  Y en todo el camino una sombra sobre mi…Después de cesárea siempre cesárea.  ¡Y una mierda!  ¡¡A este lo pienso parir por la vagina, me importa un pimiento la opinión de nadie!!

Y así fue.  Mi bebé, su padre y yo, recorrimos un largo camino, informándonos, planteándonos opciones como la de parir en casa, enfrentándonos a nuestros miedos, y también a los ajenos,  hasta que el 3 de septiembre de 2012, con una puntualidad “británica” , a las 3:43 de la madrugada, el saco amniótico se rompió al estilo “hollywood”.

Rompí aguas y una sonrisa se me dibujo en la cara.  Me pareció de lo más espectacular e incluso “divertido”.  A David le entró la urgencia por ir a por la fregona y yo, si total ya fregaba él, me metí en la ducha.  Me despedí de mi barriga y saludé a mi niño, con unas inmensas ganas de conocerlo.  No tenia miedo, todo iba como debía…

El parto de Xavi fue largo, intenso y finalmente medicalizado (resumo mucho, mucho porque el relato podría ocupar 5 o 6 páginas de word, de hecho lo tengo escrito si alguien lo quiero se lo mando por mail) pero fue un parto respetado y me regaló lo más valioso.  Recoger a mi pequeño niño (3.610 g y 50 cm de bebe) de entre mis piernas para ponerlo entre sus tetas.  Sentir su calor, su olor y su sabor (lametón al canto, que te rechupeteo!!) es el regalo más maravilloso que nunca he tenido.  Cierro los ojos y aún lo siento.  Lo recuerdo todos los días, mientras lo duermo pegado a mi pecho, en mi cama, conmigo…mi regalo del cielo.

Ninguna mujer debería perderse semejante momento.  Bajo ningún concepto.  Ningún recién nacido debería ser separado de su madre, salvo causa de fuerza mayor, y de ser así tendría que volver a su calor lo más pronto posible, libre de ropas que interrumpan el contacto de sus cuerpos.  ¡Nacer es un acto sagrado!  Aunque aún haya algún sádico que no se ha enterado…

Y aquí estoy…inmersa en esta “obsesión por los partos” de la que no puedo ni quiero librarme.  Sintiéndome “oxitocínica perdida” con el nacimiento del hijo de cada amiga, añorando sentir contracciones, albergar vida en mis entrañas…

No puedo evitarlo…SOY UNA LOCA DE LOS PARTOS.

 

Dedicado con orgullo a mis amigas de EPEN, particularmente a las de Apoyo Cesáreas.  Vosotras sí me salvasteis “la vida”.  Os quiero.

10 comentarios en “Parto

  1. Marga, no puc deixar de plorar!!! Ara mateix tenc el coret ben estret! Gràcies per compartir amb noltros la teva meravellosa història: per una part molt trista però que t’ha donat dues joietes de nins i per l’altre, que puc dir! Mai no he pogut sentir la sensació d’un part com el teu amb en Xavi i em fas molta enveja!!! Jo també vaig a ser víctima d’una cesària…

  2. Increible relato!!! Yo también estoy “obsesionada con los partos”,¿cómo es posible que un acto tan íntimo pueda ser recordado como una “tortura”?mi primera experiencia me dejó “tocada”…un abrazo,Marga

  3. Marga, muy lindo tu blog. Queria saber, si se puede, si tus partos fueron en Gran Bretaña. Yo tuve a mi hijo mayor en Londres y fue una pesadilla. Por suerte para el segundo ya estaba en la Argentina y fue fantastico. Sa!udos! Cintia

    • Hola Cintia, gracias por el elogia. Mis hijos han nacido los tres en Mallorca, donde vivimos, aunque en hospitales diferentes. Enhorabuena por tus pequeños y por tu segundo parto, que intuyo fue sanador. Abrazos

  4. Por suerte o desgracia, yo también soy una obsesionada de los embarazos y los partos, ya que mi embarazo fue horrible y el parto y recuperación tres cuartos de lo mismo, también fue una cesaría de urgencias (por dejadez médica) al igual que el embarazo… Me sentí muy sola y desamparada en el paritorio viendo correr a todo el mundo y escuchando que no había latido y yo preguntando y dicie dome que no me importaba lo que ellos hacían (tan solo con el cariño del celador y anestesista), envidio el momento piel a piel que relatan todas mis amigas, y después de todo salí de la clínica con infección de la cesárea (también dejadez médica) y mi bebe con infección en un ojito ( por suerte… curado en un par de semanas) me gustaría ponerme en contacto contigo y compartir experiencias y consejos…

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