Como reconocer a un ginesaurio.

Hace semanas que se me ocurrió esta entrada tras leer un correo de una madre en un grupo al que pertenezco.  A veces una lee cosas que le ponen los pelos de punta…y este era uno de ellos.

Entonces caí en la cuenta de que podía aportar mi granito de arena a través de este espacio.  Asi que, madres que me leeis, particularmente las que estais embarazadas, mucha, muchisima atención a lo que os voy a contar.   Espero que nunca necesiteis esta información, mejor dicho, espero que ya la tuvierais antes de hoy, pero en cualquier caso, de todo corazón, espero que os sea útil.

Antes de entrar a describir como podeis reconocer a un ginesaurio, entraremos en definir o explicar el concepto.

Un ginesaurio, o ginesauria en su versión femenina, es aquel médico especalista en obstetricia que se empeña en definir el embarazo y el parto como un proceso patológico y altamente peligroso del que debe salvarnos a todas las mujeres.  Es un ser muy peligroso, ya que no dispone de información actualizada ni de evidencia cientifica o, si dispone de ella, se la pasa por el arco del triunfo .  Es más peligrosa, si cabe, la ginesauria, ya que tiende a usar la “empatia de genero” para llevar a la PACIENTE (no olvideis que para él o ella estais viviendo un proceso patológico que hay que controlar de principio a fin, no fuera cosa que explotarais o algo peor, se os muriera el bebé)a su terreno.

Allá voy pues.  ¿Cómo reconocer a un ginesaurio?.

Querida amiga, agudiza tu olfato.  A veces es dificil reconocerlos hasta que ya es demasiado tarde.  Así que ¡¡¡ojo avizor!!!

Sospecha altamente de aquel que te trate con “demasiado cariño”, lease, que te hable como si hablara con una niña, que use para contigo apelativos tales como “gordita”, “mamita”, “nena”, “reina” y demás vocablos cariñosos.  Si habla contigo con una actitud paternalista, en un tono protector y con clara tendencia a decirte lo que tienes que hacer CORRE.  Un buen profesional deberá siempre dirigirse a ti en un tono cordial, pero guardando las distancias, y nunca, bajo ningún concepto, tomará decisiones por ti.  Su labor es informarte del proceso de embarazo y parto, de los procedimientos recomendados en uno u otro proceso de tu salud reproductiva y sexual, pero las decisiones son única y exclusivamente tuyas.  Puedes negarte a cualquier procedimiento que no desees, incluyendo analíticas, ecografias…

Otra característica común de esta, por desgracia aún común especie, es la clara tendencia a evadir tus preguntas o a contestar con opiniones personales y no con evidencia.  No olvides que tu no necesitas su opinion, necesitas información veraz y cientifica sobre la que basar TUS decisiones.

Frecuente tambien la tendencia a regañar.  Esto es derivado de la actitud paternalista que ya hemos comentado antes.  Estos saurios suelen creer que su blanca vestimenta les da potestad para opinar sobre tus decisiones de mujer adulta e informada.  Es más, a muchos de ellos, les duele ser conscientes de que, de hecho, estas informada.  Si te fijas bien puede que hasta puedas intuir un sarpullido en su cuello, cierta rojez en sus mejillas…cuidado, te esta cogiendo mania…

Diria que son puntos críticos los siguientes acontecimientos que se dan, por cierto, cuando tu gestación esta ya bastante avanzada.  Si te encuentras con uno de estos huye, hazlo antes de que sea demasiado tarde.

Te riñe acaloradamente por tu excesivo o pobre aumento de peso.  No contento con esto, te culpa de esto por estar comiendo mal, mucho, poco…no se molesta en preguntarte como te sientes, si tienes algun malestar digestivo, si tienes nauseas que te impidan alimentarte bien…supone que el problema es que eres una mala paciente, una niña caprichosa a la que le ha dado por comer helados más que nada por molestarle a él con tu aumento de peso en las visitas.  Engordas “para fastidiar” y el te lo hace saber.

Insiste en hacerte ecografias en cada visita a pesar de que sabe, o deberia saber, que no estan indicadas.  En todas y cada una de ellas tuerce el “hocico” y se limita a hacer un gruñido ininteligible cuando tu preguntas si algo va mal.  Suele acabar la ecografia con un “todo bien pero…”  Este pero puede derivar en el transcurso de las últimas semanas en un “tu bebé es demasiado grande (o demasiado pequeño)” o cualquier otro motivo de índole patológica ( no) y que por supuesto no se habia detectado antes que indique, recuerda segun su opinion, que no criterio cientifico, inducir el trabajo de parto antes de la fecha.

Se pone pesadisimo con hacerte un tacto.  No te dejes.  No esta indicado realizar tactos si no se ha iniciado el trabajo de parto.  No ofrecen ninguna información valida o que pueda predecir el transcurso de tu parto.  Él lo sabe, pero no le importa.  Bragas arriba compañera, porque estos especímenes tienden a hacer maniobras en los cérvix de sus pacientes (recuerda, durante 9 meses eres una bomba de relojeria, sin él moririais tu y tu bebe) sin el consentimiento de estas.  Recuerda que, por mucho que a él (o ella) le parezca indicado hacerte un tacto no lo está y no tienes porque acceder salvo que, por algún motivo, creas que puede aportarte alguna información.

“Insulta” a tus caderas.  De repente eres estrecha y tu bebe es muy grande y no pasará por tu pelvis.  Y fíjate, tiene una bola de cristal porque es capaz de hacer estas afirmaciones sin que hayas iniciado un trabajo de parto, a sabiendas de que tu pelvis no ha tenido ningún traumatismo que pueda ocasionar problemas…simplemente él lo sabe.  Y te advierte (amenaza mejor dicho) de que si insistes en parir a ese “macrosoma” (que tu hijo ya no es un bebe, es un “macrosoma”) tendrás un parto dolorosísimo, sufrirás terribles torturas y le acabarás pidiendo que te haga una cesarea (¿seguís teniendo los ojos dentro de las órbitas?)

Sugiere, por así decirlo, que tu no eres capaz de ponerte de parto o de parir.  Menosprecia tu capacidad mamífera y ancestral de hacer lo que las mujeres estamos haciendo desde hace miles de años.  Tu no puedes.  Y él no te lo recomienda.  ¿Para que vas a sufrir?  Se ofrece bondadosamente a hacerte una cesárea, te hace ese favor.

Se rie de tu “plan de parto”.  ¿Donde vas bonita con este escrito?.  Cuando llegue el momento oportuno será el y nadie más quien te dirá lo que tienes que hacer.  ¿O es que acaso pensabas que ibas a parir?  No guapa, él te va a hacer el parto.

Te amenza.  Si por alguna extraña razón que escapa a su entendimiento se te ocurre tomar decisiones en contra de su voluntad, ups queria decir criterio médico, te amenazará con cualquier barbaridad que puede ir desde, dolorosos e insoportables partos con episiotomias inmensas y brutales hemorragias hasta, en el peor de los casos usar “la carta del niño muerto”.  Recuerda, eres una niña.  Una pequeña y caprichosa criatura a la que se le ha antojado tomar las riendas de su embarazo y su parto, que por supuesto no tiene ni idea de lo que esta haciendo, y que va a matar a su hijo.  Y él tratará de impedirlo.  Del mismo modo que tratará de impedir que le jorobes las vacaciones, que te pongas de parto de noche, que tengas un parto largo y molesto (para él) o cualquier otra cosa que él no tenga prevista y le suponga un tratorno.  Porque recuerda, según el entiende las cosas, TÚ estas a su servicio y no él.

Mención especial a las madres con cesarea previa.  Es incierto, y lo sabes, que despues de una cesárea lo más recomendable sea otra cesarea.  No olvides que esta es una operación de cirugia mayor y que entraña más riesgos para ti y para tu bebé que un parto vaginal.  Tu ginesaurio se encargará de recordarte que se te puede romper el útero, a pesar de que sabe, o deberia saber, que es algo muy improbable, más aún si no se hacen intervenciones innecesarias en el parto.

Llegados a este punto, si aún no has logrado huir, espero que tengas un parto corto y fácil y un buen acompañamiento que minimice la brutalidad del ginesaurio.  Si no es así, con todo el dolor de mi corazón casi puedo asegurarte que no guardarás un buen recuerdo de tu parto.

Así que, amiga mia, espero que hayas leido con atención.  Infórmate y decide.  No tengas miedo de negarte a procedimientos a los que no quieras someterte, que no te duela cambiar de médico.  Es contigo misma y con tu hijo con los que tienes un compromiso.  Sois tu y tu pareja (si la hay) quienes vais a ser padres, es tu hijo o hija la que va a nacer ¡y solo se nace una vez!.  Lucha por un nacimiento respetado.

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Clamando al cielo.

No voy a insertar ninguna imagen en esta entrada.  Todos hemos visto ya lo que teníamos que ver.  El éxodo de miles de personas huyendo de la guerra, del horror y de un país, el suyo, que se desmorona.  No hay que ir muy lejos en el tiempo, no hace falta tener memoria de elefante para recordar que, no hace tanto, éramos nosotros, los españoles, los que huíamos de casa con lo puesto, con los niños al cuello, sucios y llenos de miedo, tal como ellos llegan a nuestras fronteras estos días.

Algunos de ellos, demasiados, no pisaran nunca la tierra que creyeron les refugiaría.  Muchos perderán la vida en el camino.  muchísimos.  Los que lo consigan serán tratados como criminales haciendo caso omiso al artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, esa con la que nos llenamos la boca y luego algunos se limpian el culo (perdonadme, me puede la indignación)

¿Y si fuéramos nosotros?  ¿Y si fuera mi hijo de tres años el que yaciera inerte en una playa?  No diré más, no hace falta más.  Tenemos que hacer algo antes de que sea tarde, antes de que nunca más podamos considerarnos seres humanos.

Las “obvias” recomendaciones de la OMS

Ponga una imagen "bonita" no sea que me censuren

Ponga una imagen “bonita” no sea que me censuren

Hace solo un par de días la OMS recordó, una vez más, la necesidad de realizar la cesárea solo cuando sea médicamente necesario.  Esta afirmación pone en evidencia que, de hecho, un alto porcentaje de cesáreas se realiza sin justificación.  Terrible.  Aberrante.

Yo tengo una cesárea.  Necesaria.  Horrible.  No puedo ni imaginar la sensación que le queda a una mujer tras ser sometida a una cesárea sin motivo.

Cuando iba a nacer Xavi algunas personas me sugerían que me hiciera otra vez una cesária, que para que iba a sufrir.  Yo no sufrí nada en el parto de Xavi.  Me dolió, mucho, mucho tiempo…me dolió tanto que “necesité” epidural y oxitocina para acelerar el parto (lo pongo entre comillas porque, a toro pasado, creo que lo que necesitaba era un acompañamiento experimentado y otras técnicas de alivio del dolor, pero una decide en función de las circunstancias en las que se encuentra y yo lo hice libremente, así que bien estuvo en ese momento y no tengo intención de mortificarme por ello) .  Sin embargo recuerdo el día en que nacieron los mellizos como uno de los más duros de mi vida, recuerdo dolor, sufrimiento y miedo, mucho miedo.  Tuve miedo en el parto de Xavi, pero no era el mismo miedo.

La cesárea es una operación que solamente debería ser utilizada en caso de absoluta necesidad.  No es otra forma de nacer.  Los mamíferos deben nacer por la vagina, esa es la forma más sana y segura de nacer.  Las cesáreas no están exentas de complicaciones, son dolorosas e implican ciertos riesgos que son mayores a los de un parto vaginal.  Bienvenidas las cesáreas que salvan vidas, como la mía.  Malditas aquellas realizadas por conveniencia de unos y otros y peores aún las realizadas por miedo, esas son las peores.

¿Que nos ha pasado?  ¿Por qué nos da tanto miedo el parto?  ¿En que momento surgió la “necesidad” de controlarlo e intervernirlo hasta hacerlo peligroso?  ¿Como es posible que el indice de cesáreas siga subiendo en algunos países de modo alarmante y a muy poca gente le asombre?  ¿Quien puede creer que, en España el indice medio de cesáreas ronde el 25%en los hospitales públicos?  ¡¡Eso significaría que una de cada cuatro mujeres no puede parir!!  Es “evolutivamente” imposible.

Teniendo en cuenta los datos de la OMS, la tasa de cesáreas y usando la lógica, es evidente que se practican muchas “innecesárias”  Es evidente y alarmante, pero se habla poco de ello fuera del círculo de las que estamos con el “monotema” y la conclusión a la que se suele llegar es que “no tiene importancia, el niño y tu estáis bien”.

Es inexacto que después de una cesárea la mamá y el niño estén “bien” o por lo menos no están todo lo bien que deberían.  Yo no estuve bien, nada bien.  De hecho estuve fatal durante una larga semana, medio bien físicamente durante algunas y emocionalmente muy jodida durante años.  Si, años.  A decir verdad no creo que pueda olvidar nunca ese día y más de cuatro años y medio después me cuesta hablar de ello sin llorar.  ¿Verdad que eso no esta bien?  Y no os olvidéis que mi cesárea era inevitable, imaginad lo que siente una mujer cuando le roban su parto, cuando la apartan de su hijo porqué si.  No puede existir forma más cruel de nacer, alejado de los brazos de su madre…someter a madres y a bebés a esto sin necesidad médica es un acto reprochable, pero nadie hace nada.  No hay consecuencias.

A parte del daño emocional, la cesárea implica riesgos físicos reales. ¿Es normal arriesgar la vida y la salud reproductiva de una mujer sana sin ninguna necesidad?  ¿A nadie se le ocurre pensar que eso es negligencia médica  y violencia obstétrica a partes iguales?

Este es un tema que me “remueve” mucho, de hecho, en mi lista de prioridades está el involucrarme con ciertos movimientos asociativos para promover la “humanización” del nacimiento.  Manda narices tener que “humanizar”, tener que luchar para que se respeten los derechos de las madres y los bebés en el nacimiento…que vergüenza…menuda especie, la humana.

 

Absurdas guerras de madres…

adriana-lestido-madres-e-hijas-marta-y-nana-1995Estas pasadas semanas ha habido varios “acontecimientos subversivos en el mundo de las madres”.  Primero un “pediatra” (o pongo pediatra entre comillas o lo llamo imbécil) va y escribe un libro sobre “Victimas de la lactancia” que no es más que un cúmulo de despropósitos basados única y exclusivamente en su opinión, claramente carentes de información veraz, de evidencia científica y encima insultantes para las madres que optamos por la lactancia prolongada (señor, entérese, mis tetas, mi hijo, mi decisión y la de él).  Después a los enfermer@s y matronas, ofendidas todas, les da por escribir otras tantas barbaridades sobre las Doulas, pero barbaridades en mayúsculas de estas que una piensa, mi embarazo, mi parto, mi placenta…mi decisión (otra vez)

Y todas estas historias generan absurdos debates de comunidades de madres unas a favor y otras en contra que parecen luchar por el primer puesto en el “ranking” de “la mejor madre”.

Pues vengo yo a deciros que “la mejor madre” no existe…ya me sabe mal!

Todas las madres, y si no todas serán muy pocas las que no, lo hacen lo mejor que pueden.  Todas, o casi, eligen de entre las opciones a su alcance en cuanto a embarazo, parto y crianza según sus creencias, sus preferencias , sus posibilidades…bien aconsejadas o no, más o menos informadas, pero las madres adoran a sus hijos y harían lo que fuera por darles una vida feliz, una buena infancia, educación…satisfacer sus necesidades del mejor modo posible.  Esto es un hecho.

Las madres aprenden a ser madres cuidando de sus hijos.  Son ellos sus mejores maestros.  No me parecen de recibo estas publicaciones de supuestos profesionales cuyo único fin parece ser doblegar la voluntad de mujeres adultas, de madres, haciéndolas sentir culpables de sus decisiones, indignas y erradas en su papel, menos mal que vinieron ellos a salvarnos, a devolvernos al rebaño cual ovejas descarriadas, a alimentar un debate, una guerra que no existe.
Cada familia tiene que recorrer su camino, a veces un poco a ciegas, sorteando dificultades que, afortunadamente, pocas veces serán insalvables.  Los consejos y publicaciones al respecto han de servir solo como referente y han de elegirse con cuidado.  Si una decide informarse sobre lactancia más le vale consultar con una matrona especializada, con una vecina que haya lactado o que lea artículos y recomendaciones que se basen en evidencias, no en opiniones.  Y que luego decida basándose en su información y sus preferencias, sin sentirse culpable nunca.  Todo lo demás, en mi opinión, es papel mojado, sin validez alguna y no merece confianza ni es digno de mención.  Tal cual esta entrada, que carece de evidencia de ningún tipo y es “solo” una reflexión.

El niño feo y malo

Pau el dia que llego a casa...ni feo, ni malo, nunca...

Pau el dia que llego a casa…ni feo, ni malo, nunca…

El otro día estábamos en una fiesta.  A Pau no le entusiasman las fiestas, se agobia bastante con las multitudes y si encima no encuentra nada con que poder evadirse pues peor aún.

El caso es que, normalmente, la manifestación de este agobio se ve desde fuera como una rabieta.  Pau grita, lloriquea, se tira al suelo, intenta escaparse…

Ya nos ha pasado más de una vez que la gente de alrededor vea esto y “nos llame la atención”, pero lo del domingo fue escandaloso y muy doloroso para mi.

En plena rabieta de mi niño, dos señoras que estaban por allí con una niña pequeña empezaron a decir: “¡Mira, mira que niño más malo, mira como llora!”  “¡Que feo, que feo es, como está llorando!”.  Lo peor de todo, lo más triste de todo…en ese momento no supe responder.  No supe decirles “las malas y feas son ustedes”.  Estoy aún tan adiestrada en buena conducta que callé.  No defendí a mi hijo de los insultos y la falta de respeto de dos extrañas.

La cosa no acabó aquí.  Las dos señoras no perdían de vista a mi agobiadísima mariposa.  Al cabo de un rato una de ellas insistió:  “¿Pero que te pasa?  ¿Quieres parar ya de llorar?”  Ahí ya si respondí, demasiado formal, demasiado digna, pero respondí:  “Déjelo por favor, está muy agobiado”  Ella insistente:  “¿Qué le pasa?”  “Pues mire, le pasa que tiene una discapacidad.  Tiene autismo y está muy agobiado” (normalmente en estas situaciones digo que tiene autismo porque si digo que tiene SXF nadie sabe lo que es, somos muy raritos) La respuesta de la señora ya fue de “mear y no echar gota”.  “Ay, es que no se le nota nada, se le ve tan normal…”  Silencio y cara de “no me lo puedo creer” por mi parte.  Pau y yo nos alejamos de la señora, que intentaba tocar a Pau recibiendo de su parte un gruñido y un manotazo que no traté de impedir (se lo merecía, que coño)

Me duele no haberle defendido, me siento muy culpable.  Pau entiende bien las palabras, aunque a veces no las sepa usar del todo bien.  Estoy segura que su mensaje le llegó.  Estoy triste y cabreada.

A todo esto pienso que el hecho de que Pau tenga una discapacidad es solo un agravante.  La situación sería igualmente “mala y fea” si hubiera sucedido con Teresa o con Xavi.

¿Por qué pensamos los adultos que tenemos derecho a faltar al respeto de esta forma a un niño?  ¿Acaso cuando vemos a un adulto, conocido o no, que esta enfadado le decimos lo malo y lo feo que es?

Todos los niños tienen rabietas.  Pobre del niño que no se enfade nunca.  Pobre de aquel al que lo repriman usando estas “técnicas”.

Los niños tienen rabietas porque están aprendiendo a gestionar sus emociones.  Les cuesta a veces encontrar las palabras que definan lo que es pasa, su lenguaje y su capacidad de autocontrol están en desarrollo.  Es normal y sano que se cabreen, que griten y que lloren.  Lo que no es normal es que reciban insultos y menosprecios a cambio.  ¿Qué pretendemos los adultos enseñarles con eso?  ¿Respeto, empatía?  Me temo que no es la manera.

Entiendo, lo vivo a diario, que estas situaciones a los adultos nos agotan y nos minan la moral.  Ajo y agua.  Nuestros niños no tienen la culpa de nuestra falta de recursos.  Tendremos que hacer un cursillo o una sesión de hipnosis ¡qué se yo!

Yo, por mi parte, lo primero que tengo que mejorar es mi actitud de loba.  Así que aviso para navegantes.  No volveré a callar.  A la mierda si a a alguien le parezco mal educada, mis hijos no quedarán más sin defensa.  Ellos no tienen estrategias y yo quiero deshacerme de las mías de niña buena, que no les ayudan.

E y R si leéis la entrada no os sintáis mal…no he querido molestaros en ningún momento, pero necesitaba escribir esto.  Por Pau y por mi.  ¡Os queremos!

Paternalismo, intervencionismo y violencia obstétrica.

Se que este sobre el que hoy voy a escribir un poquito, es un tema del que ya se ha hablado y mucho, pero es que esta semana tuve una muy interesante conversación con dos compañeras de trabajo que me volvió a traer a la mente todas estas ideas que, juntas, han derivado y siguen derivando en un intervencionismo excesivo de los partos, una pérdida de la autonomía de la mujer en proceso de parto (a mi no me sale llamarla paciente, porque no está enferma) y, como consecuencias finales, un abuso de poder de los médicos al cuidado de la díada madre-bebe y la más que reprochable violencia obstétrica que de estas intervenciones se deriva.

En la conversación con mis compañeras me llamaron la atención varios puntos.

En primer lugar una mujer joven, sana, fuerte que aún no es madre ni está en proceso de serlo tiene ya clarísimo que quiere la epidural.  No me entendáis mal, no me parece mal, faltaba más (yo usé epidural y no me avergüenzo) pero me da pena.  Me parece triste que lo primero que comenta una mujer sobre un posible parto en un futuro a medio plazo sea que le da mucho miedo y que no quiere sentir dolor.  Un no solo duele…duele, pero no SOLO duele.  Es una lástima que nos hayan aterrado tanto sobre un proceso tan natural y fisiológico que la primera idea que nos viene a la cabeza sobre él sea que duele y que vamos a necesitar analgesia para poder soportarlo, como si nuestros cuerpos fueran menos capaces que los cuerpos de nuestras madres o nuestras abuelas, que parían “irremediablemente” a pelo y las muy afortunadas en su casa, con la única y sabia compañía de una matrona.

Por mi parte estoy convencida de que esta idea, este temor ante el proceso de parto esta fundamentado primero en el desconocimiento y después en la información sesgada y paternalista.  Si, paternalista.  Nuestra sociedad patriarcal se lo ha trabajado mucho y de modo muy disimulado para hacernos creer que lo conveniente, apropiado y seguro es parir en un hospital, tumbada y con la anestesia puesta por nuestro bien y el de nuestro hijo.  Se nos ha convencido tanto de esto que, hoy en dia, manifestar que lo que nos gustaría es otra cosa, un parto libre de intervenciones, en movimiento, en sintonía con nuestro cuerpo y el del bebé que esta por nacer, se considera algo peligroso, fruto del capricho y de la irresponsabilidad.  Se han perdido amistades muy queridas por estas manifestaciones, se han derramado muchas lágrimas, se ha cedido demasiado terreno (hablo desde la propia experiencia…quien tuviera máquina del tiempo)

En otro punto de la conversación me contaba una de mis compañeras como el ginecólogo le había provocado el parto con una maniobra de Hamilton sin pedirle permiso,  como había roto bolsa nada más bajarse del potro y la suerte que había tenido de que fuera su segundo parto y su cuerpo diera “buena respuesta” y pudiera tener un parto vaginal.  Me lo contaba roja de rabia, cuatro años después.  Intolerable.  Una autentica violación…y aquí paz y después gloria.  No me salen más palabras…solo viene a mi cabeza una recomendación a todas las embarazadas que puedan leerme y es:  BRAGAS ARRIBA!!!  No hay evidencia científica que aconseje, tactos vaginales durante el embarazo, de hecho ni siquiera son “necesarios” durante el trabajo de parto así que si vuestros ginecólogos os proponen uno antes de poneros de parto para saber como esta colocado el bebé, para ver si estáis verdes…bla, bla, bla…palabrería absurda e inútil.  ¡¡BRAGAS ARRIBA!!  Incluso sabed que podéis negaros a que os tacten durante el parto, podéis hacerlo, podéis negaros a lo que no queráis (aunque es probable que os amenacen, os digan que vuestro bebé puede sufrir… otro ejemplo de violencia obstétrica)

Informarse es la clave, aunque indudablemente eso implique decidir y responsabilizarse.  Eso es ser valiente, consecuente.  No es un capricho de parir así o asá..no es ser una hippie, ni irresponsable…es ser adulta, es ser madre.  No conozco a ninguna mujer que haya parido en casa que lo haya hecho de forma desinformada, sin haber barajado multiples opciones y buscado a quien atendiera su proceso de un modo seguro.  Si hay muchas mujeres que se dejan llevar por el sistema y paren en su hospital de referencia haciendo lo que les dicen sus médicos y confiando ciegamente.  Me planteo cual de las dos opciones es más “irresponsable”.

Cuesta salir del bucle, es difícil buscar otra cosa cuando lo “normal” esta tan arraigado.  Yo, que estoy tan convencida, me deje arrastrar y me contagie de los miedos ajenos…parí tumbada, en un hospital, con oxitocina y epidural…Pude parir de otro modo.  Todas podemos parir de otro modo.

En conclusión, queda mucho por hacer.  Todavía habrá que trabajar mucho para cambiar muchos chips, los de las mujeres y los de los profesionales que las atienden.  Yo soy optimista, la verdad.  Cada vez es más habitual conocer a mujeres que estan bien informadas, que buscan, que preguntan, que deciden…sin embargo aun hay muchas que no lo hacen, que agradecen a sus ginecólogos aquella inducción que les hicieron porque sino su hijo hubiera pesado cuatro quilos, aquellas que se dejan programar una cesárea en la semana 37 porque sus bebés están de nalgas, desconociendo que se pueden girar incluso en el mismo momento del parto.

No vamos a negar lo evidente, no?

Es curioso, tras más de un año de terapia, de si tiene TEA, si tiene retraso madurativo, tiene TDAH, ocho meses de “ostras tiene SXF” y aún hay personitas en la familia que se empeñan en negarlo.

Hace meses escribí una entrada relacionada con esto.  Pensaba que tales comentarios de nuestros seres queridos tenían como objetivo o finalidad hacernos sentir mejor.  Sin embargo va pasando el tiempo y veo que hay algunos familiares que no avanzan.  Así que, con todo el dolor de mi corazón allá voy:

Abuelitas, tías, tíos…Pau (paso de iniciales, el fenómeno se llama Pau), tiene una discapacidad intelectual.  O lo que es lo mismo, en llano y en feo, tiene retraso mental, punto.

Cuanto antes avancemos todos en nuestra elaboración del duelo mejor para nosotros y sin duda alguna para él.  Ya está bien!  Estoy harta, cansada de vuestra negación, es absurda y cobarde…y yo no soy una cobarde.  Lo he sido muchos años y no quiero serlo más, es un lujo que no estoy dispuesta a permitirme.

Todos los varones afectados con la mutación completa del SXF tienen, en mayor o menor medida retraso intelectual, TODOS.  Eso incluye a Pau.  Que gran putada, ya lo se, ¿o en algún momento alguien ha podido pensar que YO, su madre, portadora de la mutación, la primera que tuvo los ovarios de decir que al niño algo le pasaba, la primera en nombrar el síndrome, en decirlo en voz alta, YO, no se que es una putada?

Hoy, 24 de julio de 2014, leyendo artículos compartidos a través de Facebook, viendo vídeos…me he dado cuenta de que estoy harta de tolerar la negación de los demás.  La negación es una de las cinco etapas de elaboración del duelo, lo podéis leer por ahí, en San Google encontraréis lo que queráis…pero a partir de este momento quedan prohibidas las palabras condescendientes, los “ya verás como no será”, los “El Niño no es retrasado (la construcción de la frase no es muy políticamente correcta pero el fondo es el mismo), los “¿por qué no lo llevas a un médico privado? (A Houston, como a Rocío Jurado, no te jode…)… Si alguién tiene problemas en la elaboración de su duelo (claro amigos, familia, vosotros también habéis sufrido una “pérdida” ), que se lo haga mirar.  Yo ya no consuelo a nadie más, me parece patético y no voy a gastar ni un ápice de mi energía en eso.

Para terminar una última aclaración.  Yo no miento a mis otros hijos sobre lo que le pasa a su hermano.  No se lo disfrazo, ni lo pinto de rosa…se lo explicó de forma que puedan entenderlo, procurando que eso no les genere ni angustia ni lástima, así que no lo hagáis los demás tampoco.  Si ellos os preguntan y no sabéis que decir con un: “eso deberías preguntárselo a mamá” será suficiente.

Os agradezco a todos la comprensión y el afecto y os pido mil disculpas si el tono de esta entrada os incomoda, pero llevo un año (llevamos, porque estoy convencida de que papi suscribe todas y cada una de mis humildes y cabreadas palabras) dando explicaciones, animando a los demás, tirando del carro ajeno y ya no quiero más.  Yo he superado mis miedos, procuro ser feliz pese a la adversidad y valorar los pequeños placeres de mi vida (que son muchos, ya os dije que tener un hijo con discapacidad no convierte a los padres de la criatura en “the walking dead”) y trabajó todos los días, con todo mi esfuerzo por darle a mi niño la mejor educación (cognitiva, emocional, social, académica…) y una vida digna y feliz.  No me pidáis más…y no me vendáis chorradas!