Cinco aspectos básicos para iniciar una lactancia feliz

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Primera toma de Xavi, aun en paritorio.

Y ahora leo el título y pienso:  “¿Qué leches estoy haciendo yo, sentando cátedra?” porqué parece que el título sea eso, y no.  Yo no soy una super experta en lactancia, aunque después de tres años dando teta a mi hijo pequeño y un curso de asesora, alguna cosilla he aprendido.

Sin embargo, estos son los cinco puntos que, a mi entender, son básicos y fundamentales, lo cual no quiere decir que, si no se hace exactamente así, la lactancia vaya a ser un fracaso.

Ale, al lio.

  1.  Contacto precoz con tu bebé:  Esto quiere decir lo más pronto posible.  En una situación ideal el bebé debería pasar directamente de estar entre las piernas de su madre a estar entre sus tetas.  Cualquier separación innecesaria (pesar, medir, aspirar, vacunar…no son tareas inmediatamente necesarias) debería ser evitada por el propio personal hospitalario.  De hecho, el bebe debería poder amamantarse de forma inmediata tras el nacimiento incluso en caso de cesárea, siempre que su mama y él mismo estén bien.  Si en tu hospital existe un protocolo de separación del recién nacido, puedes negarte.  En caso de que la nueva pareja mamá-bebé tenga que separarse por motivos de salud, se debería propiciar el reencuentro lo más pronto posible cuando estén recuperados y, si la separación se va a prolongar (por prematuridad, por ejemplo) indicar a la mamá como empezar a estimular la producción de leche, como extraerla y conservarla.  Amamantar después de una separación larga no es imposible.  Yo lo hice.
  2. Evitar el uso de tetinas:  tu bebé no necesita leche nada más nacer.  Las primeras 24-48 horas (a veces incluso más) tiene suficiente con el calostro que sale de tus pechos así que no necesita ningún suplemento de biberón ni de suero glucosado.  Tampoco necesita un chupete.  Todo el tiempo que esta chupando el chupete no está estimulando tu producción.  Además el uso de tetinas puede confundir a tu bebé y originar un mal agarre.  Es normal no tener leche “en seguida”, no dejes que te digan lo contrario.
  3. La lactancia no duele:  es posible que, cuando tu bebé se agarre al pecho las primeras veces sientas alguna molestia.  Esta molestia es normal ya que estas viviendo una sensación nueva y te puede resultar rara.  Sin embargo, en ningún caso, debes sentir dolor.  La molestia inicial cede en unos segundos, un minuto a lo sumo y te dejará, máximo, una sensación leve de irritación que cederá pronto.  Si hay dolor, heridas, grietas, ampollas…es posible que la postura no sea correcta o el bebé no agarre bien.  Esto pasa a veces, no te angusties, se puede corregir.  Es importante consultar con alguna asesora, doula, matrona, grupo de lactancia que te pueda bien aconsejar para resolverlo.  No aguantes dolor.  Repito, muy importante, la lactancia no duele.
  4. Libre demanda:  esta es fácil de explicar…o no.  Libre demanda quiere decir cuando el bebé pida.  Da igual si pidió hace media hora, se le vuele a dar.  No pasa nada, no te toma el pelo, no se queda con hambre…nada.  Las primeras semanas pueden ser agotadoras y es normal que tengas la sensación de que estas todo el día con la teta fuera.  El bebé es pequeño, se cansa, se queda dormido y hace tomas pequeñas a razón del diminuto tamaño de su estómago.  Si hace unas cuatro cacas por día (del tamaño de una moneda de dos euros), moja unos 8-10 pañales, va ganando peso adecuadamente (los bebés que toman biberón engordan más rápido, esto es importante saberlo y evitar compararlos entre sí) todo parece estar marchando bien, aunque haga doce tomas al día.  Los bebés amamantados rara vez están las famosas tres horas sin comer.  A demanda también significa que mama todo el tiempo que quiere y de un pecho o de los dos.  Depende de él.  Nada de diez minutos de cada pecho.  Cuando el bebé suelta un pecho se le ofrece el otro.  Si lo quiere, estupendo, si no también.
  5. Sordera:  importantísima esta, igual hasta tendría que ser la primera.  No aceptes consejos de cualquiera.  Rodeate en la medida de lo posible de otras madres que hayan amamantado, acude a un grupo de lactancia, observa si tu matrona y tu pediatra “controlan del tema”.  Si tienes alguna duda o preocupación acude a quien pueda garantizarte información veraz y ayuda (en este sentido es bueno saber que, por desgracia, no todos los pediatras saben de lactancia.  De hecho los hay que no tienen ni idea) Si aparece algún problema, piensa que (a menos que tu decidas destetar) la solución no es un biberón.

Mis tetas, mi hijo, mi problema…

Mi hijo y mi teta.

Mi hijo y mi teta.

Hoy mi amiga Marta de mapellcor.com ha compartido en Facebook una imagen del libro de Supernanny sobre alimentación infantil.  Podéis leer la entrada de Marta aquí.

Llevo buena parte de la mañana digiriendo el asunto y justo ahora acabo de ver que Ira (vamos, Marta) se me ha adelantado en el análisis y comentario de tan absurda imagen.

Ay la lactancia…ay las tetas…nunca dos glándulas de tan “simple” funcionamiento dieron tanto que hablar…provocaron tantos debates, tantas batallas…evocaron tantos comentarios…gilipolleces.

Es tan ridículo darle tantas vueltas a un tema que me parece tan personal.  Porque, vamos a ver, la lactancia es cosa de dos (o de tres si tienes gemelos) a lo sumo incluiría en el proceso al padre, como personal de apoyo logístico y emocional.  Pero lo demás es generar controversia con dudosa finalidad, francamente.

Decir que la lactancia se desaconseja a partir de cierta edad es absurdo, dar órdenes a las madres para que abandonen la lactancia es paternalista y  fomentar el uso de las fórmulas de leche artificial es vender un sucedáneo.  Que la lactancia materna es la forma de alimentarse del recién nacido humano es tan obvio como decir que los pájaros tienen el cuerpo cubierto de plumas.  No se puede estar ni en contra ni a favor, simplemente es así.

Más allá  están las decisiones libres e informadas de las madres que seguro que harán lo que consideraran más oportuno en función de sus circunstancias personales y familiares y de sus preferencias, que son muy legítimas.

Yo he querido darle el pecho a mi hijo pequeño durante, de momento, 31 meses. ¿Dónde está el problema?  ¿Le molesta a alguien?  ¿Por qué?  ¿Me meto yo con alguna madre a la que veo dar un biberon de leche de vaca (la lecha maternizada es de vaca, lo de “maternizada” es para vender la moto al personal) a un bebé recién nacido?  No lo he hecho nunca, ni lo haré sabrá ella porqué ha optado por el biberón.

¿A cuento de qué tiene que escribir esta buena mujer semejante despropósito?  Lo que ha escrito contradice las recomendaciones de la OMS, además de ser ilógico.  No conozco ningún bebé que haya dado muestras de querer destetarse a los cuatro meses, ni a los seis.  Otra cosa es que lo hayan destetado y no se lo haya tomado mal.  Es ridículo sustiuir la leche humana a los cuatro o seis meses para dar un sucedáneo de otra especie.  ¿Habeis visto alguna vaca destetar a su ternero para que el granjero le pueda dar biberones?  Si lo habeis visto pasadme un video, de verdad.

¿Se me nota el cabreo?  ¡Si es que no me salen más que preguntas!

Vamos a ver madres que me leéis.  La lactancia materna es, obviamente, la forma de alimentación que la naturaleza ha dispuesto para nuestras crías.  Sois libres de no querer darle a vuestros hijos el pecho, faltaba más.  En caso contrario, si quereis hacerlo, tranquilas, es “facil”.  Consiste en dar el pecho a libre demanda, sin mirar ni relojes ni nada, de verdad, cuando vuestro bebé o hijo, si es más mayorcito, lo pida.  Cuando os canseis lo podéis dejar, aunque os recomiendo que lo hagáis de forma progresiva, sobretodo por el bienestar de vuestro peque y vuestras tetas.  Esta recomendación es valida desde las dos semanas, por poner, a los cinco años o más.

Todos los niños del mundo se acaban destetando más tarde o más temprano.  Si no quereis destetarlo vosotras, por el motivo que sea, tranquilas el o ella ya lo harán.  No los llevareis al altar “colgados de vuestra teta”.

Psicólogos, pediatras y demás que me leáis, si es que hay alguno, dejad de decir “tontunas”, desde el cariño os lo digo.  Mirad a vuestro alrededor al resto de especies mamíferas (¿os acordáis de que somos mamíferos nosotros? ¡Por eso no tenemos plumas!) y decídme si veis algún conejo con Complejo de Edipo o traumatizado porque su señora madre-coneja le dio teta no se cuantos meses.

Venga, por favor…que me sube la “mala leche”.

 

Absurdas guerras de madres…

adriana-lestido-madres-e-hijas-marta-y-nana-1995Estas pasadas semanas ha habido varios “acontecimientos subversivos en el mundo de las madres”.  Primero un “pediatra” (o pongo pediatra entre comillas o lo llamo imbécil) va y escribe un libro sobre “Victimas de la lactancia” que no es más que un cúmulo de despropósitos basados única y exclusivamente en su opinión, claramente carentes de información veraz, de evidencia científica y encima insultantes para las madres que optamos por la lactancia prolongada (señor, entérese, mis tetas, mi hijo, mi decisión y la de él).  Después a los enfermer@s y matronas, ofendidas todas, les da por escribir otras tantas barbaridades sobre las Doulas, pero barbaridades en mayúsculas de estas que una piensa, mi embarazo, mi parto, mi placenta…mi decisión (otra vez)

Y todas estas historias generan absurdos debates de comunidades de madres unas a favor y otras en contra que parecen luchar por el primer puesto en el “ranking” de “la mejor madre”.

Pues vengo yo a deciros que “la mejor madre” no existe…ya me sabe mal!

Todas las madres, y si no todas serán muy pocas las que no, lo hacen lo mejor que pueden.  Todas, o casi, eligen de entre las opciones a su alcance en cuanto a embarazo, parto y crianza según sus creencias, sus preferencias , sus posibilidades…bien aconsejadas o no, más o menos informadas, pero las madres adoran a sus hijos y harían lo que fuera por darles una vida feliz, una buena infancia, educación…satisfacer sus necesidades del mejor modo posible.  Esto es un hecho.

Las madres aprenden a ser madres cuidando de sus hijos.  Son ellos sus mejores maestros.  No me parecen de recibo estas publicaciones de supuestos profesionales cuyo único fin parece ser doblegar la voluntad de mujeres adultas, de madres, haciéndolas sentir culpables de sus decisiones, indignas y erradas en su papel, menos mal que vinieron ellos a salvarnos, a devolvernos al rebaño cual ovejas descarriadas, a alimentar un debate, una guerra que no existe.
Cada familia tiene que recorrer su camino, a veces un poco a ciegas, sorteando dificultades que, afortunadamente, pocas veces serán insalvables.  Los consejos y publicaciones al respecto han de servir solo como referente y han de elegirse con cuidado.  Si una decide informarse sobre lactancia más le vale consultar con una matrona especializada, con una vecina que haya lactado o que lea artículos y recomendaciones que se basen en evidencias, no en opiniones.  Y que luego decida basándose en su información y sus preferencias, sin sentirse culpable nunca.  Todo lo demás, en mi opinión, es papel mojado, sin validez alguna y no merece confianza ni es digno de mención.  Tal cual esta entrada, que carece de evidencia de ningún tipo y es “solo” una reflexión.

Como cuidar de gemelos y no morir en el intento.

Mis bebitos preciosos...

Mis bebitos preciosos…

No voy a mentiros, cuidar de gemelos es algo más difícil que cuidar a un solo bebé, pero no es, ni de lejos, tan terrible como mucha gente pueda pensar.  ¿Las claves?  Organizarse, priorizar y rodearse de una “buena tribu”

A muchas de nosotras nos han educado para ser “la madre y ama de casa perfecta”.  Aun recuerdo una llamada de mi madre a las ocho de la mañana, tras la primera noche con los bebés en casa preguntándome que qué hacia y su “indignación” al contestarle que eran las ocho y que estaba en la cama.  “Una buena madre se levanta temprano para hacer las tareas” algo así fue lo que me dijo.  Nada más colgar el teléfono me levanté a hacer las tareas…y así durante muchos días.

Si me aceptáis un consejo, alejaos lo máximo posible de este tipo de comentarios tóxicos.  Si seguís esta línea, la que yo quise seguir, os garantizo que acabareis amargadas, deprimidas, hundidas, como acabé yo.  Como madres de gemelos no tenéis nada mejor que hacer que criar, criar y criar, con todo lo que eso implica.  Dormir cuando los bebés duerman, acunarlos en vuestros brazos, besarlos, achucharlos todo lo que queráis (tranquilas, llegará el dia en que pasen de vuestros achuchones, esto también esta garantizado)

No se puede cuidar de dos bebés y a la vez tener la casa impoluta, el jardín con las plantas más verdes del barrio y encima lucir pelazo.  Es imposible y del todo innecesario.

Así que como todas sabemos, más o menos, lo que necesitan los bebés, voy a pasar a comentaros cuales son vuestras necesidades como madres recientes, por si, cuidando de los demás y del qué dirán, os pasa lo que a mi y os olvidáis de vosotras mismas (el error más grave que podéis cometer)

1.  Necesitáis descansar.  Esto se traduce en dormir cuando duerman los bebés o, si tenéis la mala suerte de que vuestros chiquitines no estén sincronizados, PEDIR AYUDA para que alguien saque a los bebés a dar un paseíto mientras vosotras os echáis una siesta.

2.  Necesitáis una buena ducha, larga, de las de malgastar agua y ponerse cremita, mínimo una vez a la semana.  Para esto, nuevamente, que alguien vigile a vuestros bebés un ratito.  Daros el gustazo, es obligatorio.

3.  Necesitáis compañia, una charla distendida, pero no de consejos de otras madres, ni de abuelas que os dicen lo mal que lo hacéis todo el rato (es increíble que seamos capaces de criar a dos bebés, ¡¡pero si somos unas niñas!!)  Es interesante que esta compañía se sirva sola el café y que os haga uno a vosotras (o un “colacao” o una infusión…) nada de servir a las visitas mientras estas acunan a vuestros bebés, esto va al revés.  No habéis gestado y parido a dos criaturas para que los demás las disfruten (salvo que estéis en los puntos uno y dos).  Además es muy conveniente que estas visitas tan majas sean, apañadas.  Que os traigan un “tupper”, os pongan la lavadora, os cambien las sábanas…oye pues no está de más.

4.  Necesitáis paciencia y mucho amor.  Para esto es imprescindible que tengáis claro que los bebés “llevan trabajo” y que no suele funcionar el “seguir haciendo nuestra vida”, porque, digan lo que digan ha cambiado y mucho.  Eramos dos y ahora somos cuatro, las prioridades son otras, son ellos y vosotros.  Debéis saber que los bebés lloran y que lo mejor no es dejarlos llorar (porque llorarán más y acabaran con vuestra paciencia) y debéis asumir que NO sois súper mujeres ni tenéis porqué serlo y que estáis en derecho de pedir ayuda, la que vosotras necesitéis.  Eso si, tened mucho cuidado a quién se la pedís y si no es lo que queréis a otra cosa mariposa.  No asumáis que “hacen lo que pueden”.  Si no os sirve, con renunciar y seguir buscando será suficiente.

Se puede criar a gemelos sin ayuda, pero no es recomendable.  Pero insisto, no me refiero a ayuda para cuidar a los gemelos (eso es cosa vuestra a menos que queráis que alguien cuide de ellos en un momento puntual) sino en todo lo demás, que no es poco.

Y tranquilas, sobretodo tranquilas.  Porque aún sin todo lo de arriba, se sobrevive a la crianza de gemelos…Solo cambiad el chip, “liaros la manta a la cabeza”, olvidaros de lo que piensen los demás ¡que nos coma la roña! ¡que nos asalten las pelusas! ¡viva la coleta de caballo y el pijama de 24 horas!  DISFRUTAD, disfrutad inmensamente de vuestros bebés, porque cuando queráis daros cuenta, habrán dejado de serlo.  Y esto, también os lo garantizo.

Tetitaaaaaaa

Con los dos por primera vez, cuando T salió del hospital.

Con los dos por primera vez, cuando T salió del hospital.

Leche calentita de mami, para conciliar el sueño

Leche calentita de mami, para conciliar el sueño

A la voz de “tetitaaaaaaa”, pide X su más preciado tesoro.  Tetita cuando hay hambre, o sed, cuando se tiene sueño, o se ha hecho uno daño, o esta enfadado…tetita más que nada en el mundo cuando se esta enfermo.  La teta es todo eso y más, lo podeis leer en cualquier parte y también podeis leer quien os diga todo lo contrario.

Había planteado esta entrada con un carácter bastante informativo, pero acabo de borrarlo todo.  Hay información de sobra sobre lactancia, en la red y en diversas publicaciones, así que, poco puedo aportar yo.

Yo he vivido dos lactancias muy distintas.  Con T y P tenia pocos apoyos y bastante menos conocimientos e información de la que tengo ahora.  Decir que iba a dar pecho a los mellizos era chocante para muchos y casi todos me condenaban al fracaso sin siquiera intentarlo.  Aún así, con todo en contra, conseguimos una lactancia de seis meses de la que estoy orgullosa.  No fue fácil, aunque tampoco fue especialmente difícil, si lo comparamos con casos de otras madres.  Ahora sé que podría haber seguido muchos meses más pero lo cierto es que mi estado de ánimo no daba para mucho y que P me lo puso algo difícil o yo no supe entender lo que necesitaba.  Siempre digo que si pudiera volver atrás en el tiempo no los destetaría, pero en su momento y en las circunstancias en las que me encontraba me resultó liberador, la verdad.

Y aunque no es una vuelta atrás X si me ha brindado muchas segundas oportunidades.  De momento 18 meses de lactancia de lo más fácil y los que nos quedan.  Algunos nos empiezan a mirar raro, ya me han preguntado varias veces que si no me muerde, que si no me da cosa…el caso es que a él le encanta y a mi también.  Adoro esa sonrisa picarona cuando ve mi pecho descubierto, esas manos regordetas, tan calentitas que acarician mi tripa mientras mama en plena noche, protegido por mi cuerpo en silencio, cobijado en la oscuridad…Me encanta cuando pide sonriente y nervioso su tetita, inquieto, impaciente, como se despide de ellas “ayos tetita”, cuando está listo.  ¿Qué puede haber de malo en eso?

Me parece un poco triste que se “venda” la lactancia como un sacrificio, como un trabajo cargante y agotador.  Para mi esta siendo tan fácil…Con X no sabemos lo que es gastar dinero en leche de bebé, no hemos esterilizado nunca ningún cacharro y ha comido purés cuando nosotros los hemos comido o se los han hecho sus tías o abuelas…quizá unas pocas veces más.

Quizá la única pega es que se sigue despertando muchísimas veces cada noche, cada dos o tres horas como máximo, pero se arregla “fácil” teniéndolo cerca de mi cama y sabiendo que, más tarde o más temprano, dormirá del tirón y sentirá aprecio por otras tetas, que no serán las mías.

Es verdad también que en algún momento sus hermanos han estado celosos, pero no ha sido tan terrible como muchos auguraban.  T ha tomado algún chupito tímido sin llegar a reengancharse y a P le encanta tocarlas y apoyar sus mofletes en ellas.  ¿Por qué negárselo si son suyas también?

Que triste me siento a veces de no haberme dejado “sentir mamífera” hace tres años…de haber cedido a presiones sociales, siempre bienintencionadas, para que destetara y los sacara de mi cuarto.  Cuan feliz y fácil está siendo la crianza de X…bendita experiencia…

No soy una mujer transgresora, no amamanto para nadar contracorriente, ni porque sea bueno para X o para mi…ni siquiera defiendo a ultranza la lactancia materna.  No hay nada más triste que una madre disgustada, en cualquier aspecto.  No hay que amamantar si no se quiere, ni colechar si no nos gusta…pero yo soy feliz así.  ¿Lo recomiendo?  Ni si ni no.  Sólo, seguid vuestro instinto.