Cuentos de nacimiento (volumen II)

He tardado mucho, lo se…me cuesta entender que haya gente siguiéndome, si apenas tengo tiempo de publicar!!

Vengo deprisa y corriendo a hacer un copia y pega del cuento de nacimiento de Xavi, también en catalán.  Con suerte, ahora en vacaciones, tendré un respiro para traducirlos y quizás escribir algo nuevo.  ¡Besos!

EL REGAL DE LA FADA

  • Recordes la historia de la fada Marga i el fat David?  Recordes que, els petits prínceps varen néixer amb l’ajuda de les medicines dels bruixots?  Recordes que varen néixer per una porta a la panxa de la seva mare i que estaven un poc malalts?.  A la fada Marga l’entristia molt tot això, encara que s’estimava molt els seus petits.  I per això, perquè no estàs trista,  l’univers li va voler fer un altre regal.
  • Dos dies abans que arribessin els reis d’orient la fada Marga sospitava que hi havia un petit príncep creixent a la seva panxa. Pensava, però, que era del tot impossible i que devien ser “coses seves”.  Però no, era cert, la seva panxa tornava bullir de vida.
  • De tot d’una, ella i el fat, es varen espantar moltíssim. Què farien ells amb tres petites criatures?  Serien capaços de cuidar-les, de fer-les sentir feliços i estimades?  I si la fada es tornava posar malalta quan tenia el petit a la panxa?
  • Tanmateix, tot i les pors, van entendre que, aquella petita criatura que ja creixia, invisible, dins la panxa de la fada, havia decidit que eren ells, d’entre tots els pares de l’univers, els que serien els seus. Així doncs, deixaren les pors de banda per fer lloc a una immensa alegria.  La seva família creixeria al cap d’uns mesos.
  • El dia que arribaren els reis, varen decidir que ho contarien a la família. Tothom es va sorprendre molt! Alguns amb alegria, d’altres, no tant, però a ells tant els feia.  Ells ja s’estimaven el seu petit regal de l’univers.
  • Passaven els mesos i la panxa creixia, així com també creixien els germanets. El petit gegant semblava que començava a tenir problemes i la fada se sentia per estones immensament feliç i d’altres molt preocupada.  Però a les nits, quan tots dormien, acaronava la seva dolça panxa i li deia al seu petit:  “T’estimaré tota la vida”
  • De la malaltia de la fada no se’n va saber res. Aquesta vegada tot era diferent i, tot i que els bruixots a vegades l’assustaven amb les seves històries, na Marga es sentia segura, feliç i preciosa.  Tot aniria bé, ho sabia.
  • Era una fresca nit d’estiu quan, el petit regal de la panxa, va decidir que era hora de conèixer la família. La petita fada havia cridat la mare a la matinada i es veu que a ell, li varen venir ganes de conèixer sa germana.  Perquè ningú no dubtés, va enviar a la seva mare una senyal ben clara de que volia arribar.
  • Amb la seva saviesa, va esclatar dins la panxa la fina bosseta que el protegia i la mare, sorpresa i divertida, va saber que el moment havia arribat. El pare, nerviós, se la mirava entendrit i un poc assustat.  Aniria tot bé aquesta vegada?
  • Moltes hores després, amb l’ajuda d’una dolça nimfa, el petit regal va sortir del ventre de la mare. Aquesta vegada, no havia necessitat que els bruixots obrissin cap porta. Havia sortit, banyat i calent, per on surten tots els nadons quan les coses estan bé.  D’entre les cames de la mare, s’obria la màgia de la flor de la vida i així era com ell, amb tota la força de la natura, l’havia conegut.
  • La fada Marga l’agafà i el va estrènyer ben fort contra el seu pit calent. –“Vine aquí menut; arranca” – li va dir i el petit, que la mirava com si la conegués de tota la vida, va cridar i va començar a respirar aire ple d’amor.
  • El fat David plorava d’alegria i no aturava de dir: “Veus el que hem fet?”. La fada només se’l mirava en silenci i l’ensumava.  Ensumava aquella oloreta dolça, olor de vida, que pensava que mai tindria l’oportunitat de sentir.  A la fi, va estar una mica més en pau amb l’univers.
  • I així, el regal de la fada, un petit príncep de pell blanquíssima i cabells de sol, creixia arraulit al pit de sa mare. Grassonet i tranquil, respirava al seu so nit i dia mentre la fada, profundament enamorada, el mirava dormir i donava les gràcies a la vida.
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Como reconocer a un ginesaurio.

Hace semanas que se me ocurrió esta entrada tras leer un correo de una madre en un grupo al que pertenezco.  A veces una lee cosas que le ponen los pelos de punta…y este era uno de ellos.

Entonces caí en la cuenta de que podía aportar mi granito de arena a través de este espacio.  Asi que, madres que me leeis, particularmente las que estais embarazadas, mucha, muchisima atención a lo que os voy a contar.   Espero que nunca necesiteis esta información, mejor dicho, espero que ya la tuvierais antes de hoy, pero en cualquier caso, de todo corazón, espero que os sea útil.

Antes de entrar a describir como podeis reconocer a un ginesaurio, entraremos en definir o explicar el concepto.

Un ginesaurio, o ginesauria en su versión femenina, es aquel médico especalista en obstetricia que se empeña en definir el embarazo y el parto como un proceso patológico y altamente peligroso del que debe salvarnos a todas las mujeres.  Es un ser muy peligroso, ya que no dispone de información actualizada ni de evidencia cientifica o, si dispone de ella, se la pasa por el arco del triunfo .  Es más peligrosa, si cabe, la ginesauria, ya que tiende a usar la “empatia de genero” para llevar a la PACIENTE (no olvideis que para él o ella estais viviendo un proceso patológico que hay que controlar de principio a fin, no fuera cosa que explotarais o algo peor, se os muriera el bebé)a su terreno.

Allá voy pues.  ¿Cómo reconocer a un ginesaurio?.

Querida amiga, agudiza tu olfato.  A veces es dificil reconocerlos hasta que ya es demasiado tarde.  Así que ¡¡¡ojo avizor!!!

Sospecha altamente de aquel que te trate con “demasiado cariño”, lease, que te hable como si hablara con una niña, que use para contigo apelativos tales como “gordita”, “mamita”, “nena”, “reina” y demás vocablos cariñosos.  Si habla contigo con una actitud paternalista, en un tono protector y con clara tendencia a decirte lo que tienes que hacer CORRE.  Un buen profesional deberá siempre dirigirse a ti en un tono cordial, pero guardando las distancias, y nunca, bajo ningún concepto, tomará decisiones por ti.  Su labor es informarte del proceso de embarazo y parto, de los procedimientos recomendados en uno u otro proceso de tu salud reproductiva y sexual, pero las decisiones son única y exclusivamente tuyas.  Puedes negarte a cualquier procedimiento que no desees, incluyendo analíticas, ecografias…

Otra característica común de esta, por desgracia aún común especie, es la clara tendencia a evadir tus preguntas o a contestar con opiniones personales y no con evidencia.  No olvides que tu no necesitas su opinion, necesitas información veraz y cientifica sobre la que basar TUS decisiones.

Frecuente tambien la tendencia a regañar.  Esto es derivado de la actitud paternalista que ya hemos comentado antes.  Estos saurios suelen creer que su blanca vestimenta les da potestad para opinar sobre tus decisiones de mujer adulta e informada.  Es más, a muchos de ellos, les duele ser conscientes de que, de hecho, estas informada.  Si te fijas bien puede que hasta puedas intuir un sarpullido en su cuello, cierta rojez en sus mejillas…cuidado, te esta cogiendo mania…

Diria que son puntos críticos los siguientes acontecimientos que se dan, por cierto, cuando tu gestación esta ya bastante avanzada.  Si te encuentras con uno de estos huye, hazlo antes de que sea demasiado tarde.

Te riñe acaloradamente por tu excesivo o pobre aumento de peso.  No contento con esto, te culpa de esto por estar comiendo mal, mucho, poco…no se molesta en preguntarte como te sientes, si tienes algun malestar digestivo, si tienes nauseas que te impidan alimentarte bien…supone que el problema es que eres una mala paciente, una niña caprichosa a la que le ha dado por comer helados más que nada por molestarle a él con tu aumento de peso en las visitas.  Engordas “para fastidiar” y el te lo hace saber.

Insiste en hacerte ecografias en cada visita a pesar de que sabe, o deberia saber, que no estan indicadas.  En todas y cada una de ellas tuerce el “hocico” y se limita a hacer un gruñido ininteligible cuando tu preguntas si algo va mal.  Suele acabar la ecografia con un “todo bien pero…”  Este pero puede derivar en el transcurso de las últimas semanas en un “tu bebé es demasiado grande (o demasiado pequeño)” o cualquier otro motivo de índole patológica ( no) y que por supuesto no se habia detectado antes que indique, recuerda segun su opinion, que no criterio cientifico, inducir el trabajo de parto antes de la fecha.

Se pone pesadisimo con hacerte un tacto.  No te dejes.  No esta indicado realizar tactos si no se ha iniciado el trabajo de parto.  No ofrecen ninguna información valida o que pueda predecir el transcurso de tu parto.  Él lo sabe, pero no le importa.  Bragas arriba compañera, porque estos especímenes tienden a hacer maniobras en los cérvix de sus pacientes (recuerda, durante 9 meses eres una bomba de relojeria, sin él moririais tu y tu bebe) sin el consentimiento de estas.  Recuerda que, por mucho que a él (o ella) le parezca indicado hacerte un tacto no lo está y no tienes porque acceder salvo que, por algún motivo, creas que puede aportarte alguna información.

“Insulta” a tus caderas.  De repente eres estrecha y tu bebe es muy grande y no pasará por tu pelvis.  Y fíjate, tiene una bola de cristal porque es capaz de hacer estas afirmaciones sin que hayas iniciado un trabajo de parto, a sabiendas de que tu pelvis no ha tenido ningún traumatismo que pueda ocasionar problemas…simplemente él lo sabe.  Y te advierte (amenaza mejor dicho) de que si insistes en parir a ese “macrosoma” (que tu hijo ya no es un bebe, es un “macrosoma”) tendrás un parto dolorosísimo, sufrirás terribles torturas y le acabarás pidiendo que te haga una cesarea (¿seguís teniendo los ojos dentro de las órbitas?)

Sugiere, por así decirlo, que tu no eres capaz de ponerte de parto o de parir.  Menosprecia tu capacidad mamífera y ancestral de hacer lo que las mujeres estamos haciendo desde hace miles de años.  Tu no puedes.  Y él no te lo recomienda.  ¿Para que vas a sufrir?  Se ofrece bondadosamente a hacerte una cesárea, te hace ese favor.

Se rie de tu “plan de parto”.  ¿Donde vas bonita con este escrito?.  Cuando llegue el momento oportuno será el y nadie más quien te dirá lo que tienes que hacer.  ¿O es que acaso pensabas que ibas a parir?  No guapa, él te va a hacer el parto.

Te amenza.  Si por alguna extraña razón que escapa a su entendimiento se te ocurre tomar decisiones en contra de su voluntad, ups queria decir criterio médico, te amenazará con cualquier barbaridad que puede ir desde, dolorosos e insoportables partos con episiotomias inmensas y brutales hemorragias hasta, en el peor de los casos usar “la carta del niño muerto”.  Recuerda, eres una niña.  Una pequeña y caprichosa criatura a la que se le ha antojado tomar las riendas de su embarazo y su parto, que por supuesto no tiene ni idea de lo que esta haciendo, y que va a matar a su hijo.  Y él tratará de impedirlo.  Del mismo modo que tratará de impedir que le jorobes las vacaciones, que te pongas de parto de noche, que tengas un parto largo y molesto (para él) o cualquier otra cosa que él no tenga prevista y le suponga un tratorno.  Porque recuerda, según el entiende las cosas, TÚ estas a su servicio y no él.

Mención especial a las madres con cesarea previa.  Es incierto, y lo sabes, que despues de una cesárea lo más recomendable sea otra cesarea.  No olvides que esta es una operación de cirugia mayor y que entraña más riesgos para ti y para tu bebé que un parto vaginal.  Tu ginesaurio se encargará de recordarte que se te puede romper el útero, a pesar de que sabe, o deberia saber, que es algo muy improbable, más aún si no se hacen intervenciones innecesarias en el parto.

Llegados a este punto, si aún no has logrado huir, espero que tengas un parto corto y fácil y un buen acompañamiento que minimice la brutalidad del ginesaurio.  Si no es así, con todo el dolor de mi corazón casi puedo asegurarte que no guardarás un buen recuerdo de tu parto.

Así que, amiga mia, espero que hayas leido con atención.  Infórmate y decide.  No tengas miedo de negarte a procedimientos a los que no quieras someterte, que no te duela cambiar de médico.  Es contigo misma y con tu hijo con los que tienes un compromiso.  Sois tu y tu pareja (si la hay) quienes vais a ser padres, es tu hijo o hija la que va a nacer ¡y solo se nace una vez!.  Lucha por un nacimiento respetado.

Y encontrándote!!!

Bollito recién salido del horno!

Bollito recién salido del horno!

Ayer, a las 11’55 de la mañana, llegaba al mundo G en un precioso parto en casa.  No tengo grandes detalles, tampoco es cosa mía contarlos, pero por lo que me ha contado su supermadre, mi hermana, fue un parto fácil y dulce, relativamente rápido y muy, muy hermoso.

Empezaron las contracciones a las tres de la madrugada.  A eso de las seis mamá rompió la bolsa, cosa que, como me pasó a mi en su día, le pareció de lo más espectacular y divertido y tras un rato de dilatación en la bañera decidió salir del agua para parir a su hijo de pie, colgada del cuello de su marido, mientras su hijita de tres años, acompañada de su madrina lo veía todo sentada en el suelo.  Poco trabajo tuvieron las matronas.

Que lujo llegar a visitar a una recién ampliada familia y encontrar a esa mamá, con su bebe de 3.450 gramos aun desnudito sobre su pecho, sin ningún pinchazo, sin medicinas, sin enfermeras entrando y saliendo.  Y cocinarle con gusto un plato de macarrones con atún y queso.  Que maravilla la vida recibida así…

Y como curiosidad, algo que nunca hasta ayer había percibido.  La mamá de G y yo somo gemelas idénticas, no se si lo sabíais…pues bien, ayer pasé la mañana con dolor de ovarios, más o menos intenso, que iba y venia…estaba de limpieza con mi “costillo” y en algún momento tuve que parar por lo molesta que estaba.  A la una del medio día dejo de doler, más o menos cuando ella alumbraba la placenta.  Conexión, supongo.

Conexión y subidón, es todo lo que siento desde ayer…Rememoro su llamada emocionada diciéndome “creo que ahora podría hace cualquier cosa” y estoy segura, podríamos hacer cualquier cosa.

Gracias pequeño G, por venir a traer tanta alegría a esta familia, por formar parte de nuestras vidas desde hace ya nueve meses, cuarenta y una semanas y dos días…Te adoro pequeñito mio.

Las “obvias” recomendaciones de la OMS

Ponga una imagen "bonita" no sea que me censuren

Ponga una imagen “bonita” no sea que me censuren

Hace solo un par de días la OMS recordó, una vez más, la necesidad de realizar la cesárea solo cuando sea médicamente necesario.  Esta afirmación pone en evidencia que, de hecho, un alto porcentaje de cesáreas se realiza sin justificación.  Terrible.  Aberrante.

Yo tengo una cesárea.  Necesaria.  Horrible.  No puedo ni imaginar la sensación que le queda a una mujer tras ser sometida a una cesárea sin motivo.

Cuando iba a nacer Xavi algunas personas me sugerían que me hiciera otra vez una cesária, que para que iba a sufrir.  Yo no sufrí nada en el parto de Xavi.  Me dolió, mucho, mucho tiempo…me dolió tanto que “necesité” epidural y oxitocina para acelerar el parto (lo pongo entre comillas porque, a toro pasado, creo que lo que necesitaba era un acompañamiento experimentado y otras técnicas de alivio del dolor, pero una decide en función de las circunstancias en las que se encuentra y yo lo hice libremente, así que bien estuvo en ese momento y no tengo intención de mortificarme por ello) .  Sin embargo recuerdo el día en que nacieron los mellizos como uno de los más duros de mi vida, recuerdo dolor, sufrimiento y miedo, mucho miedo.  Tuve miedo en el parto de Xavi, pero no era el mismo miedo.

La cesárea es una operación que solamente debería ser utilizada en caso de absoluta necesidad.  No es otra forma de nacer.  Los mamíferos deben nacer por la vagina, esa es la forma más sana y segura de nacer.  Las cesáreas no están exentas de complicaciones, son dolorosas e implican ciertos riesgos que son mayores a los de un parto vaginal.  Bienvenidas las cesáreas que salvan vidas, como la mía.  Malditas aquellas realizadas por conveniencia de unos y otros y peores aún las realizadas por miedo, esas son las peores.

¿Que nos ha pasado?  ¿Por qué nos da tanto miedo el parto?  ¿En que momento surgió la “necesidad” de controlarlo e intervernirlo hasta hacerlo peligroso?  ¿Como es posible que el indice de cesáreas siga subiendo en algunos países de modo alarmante y a muy poca gente le asombre?  ¿Quien puede creer que, en España el indice medio de cesáreas ronde el 25%en los hospitales públicos?  ¡¡Eso significaría que una de cada cuatro mujeres no puede parir!!  Es “evolutivamente” imposible.

Teniendo en cuenta los datos de la OMS, la tasa de cesáreas y usando la lógica, es evidente que se practican muchas “innecesárias”  Es evidente y alarmante, pero se habla poco de ello fuera del círculo de las que estamos con el “monotema” y la conclusión a la que se suele llegar es que “no tiene importancia, el niño y tu estáis bien”.

Es inexacto que después de una cesárea la mamá y el niño estén “bien” o por lo menos no están todo lo bien que deberían.  Yo no estuve bien, nada bien.  De hecho estuve fatal durante una larga semana, medio bien físicamente durante algunas y emocionalmente muy jodida durante años.  Si, años.  A decir verdad no creo que pueda olvidar nunca ese día y más de cuatro años y medio después me cuesta hablar de ello sin llorar.  ¿Verdad que eso no esta bien?  Y no os olvidéis que mi cesárea era inevitable, imaginad lo que siente una mujer cuando le roban su parto, cuando la apartan de su hijo porqué si.  No puede existir forma más cruel de nacer, alejado de los brazos de su madre…someter a madres y a bebés a esto sin necesidad médica es un acto reprochable, pero nadie hace nada.  No hay consecuencias.

A parte del daño emocional, la cesárea implica riesgos físicos reales. ¿Es normal arriesgar la vida y la salud reproductiva de una mujer sana sin ninguna necesidad?  ¿A nadie se le ocurre pensar que eso es negligencia médica  y violencia obstétrica a partes iguales?

Este es un tema que me “remueve” mucho, de hecho, en mi lista de prioridades está el involucrarme con ciertos movimientos asociativos para promover la “humanización” del nacimiento.  Manda narices tener que “humanizar”, tener que luchar para que se respeten los derechos de las madres y los bebés en el nacimiento…que vergüenza…menuda especie, la humana.

 

Absurdas guerras de madres…

adriana-lestido-madres-e-hijas-marta-y-nana-1995Estas pasadas semanas ha habido varios “acontecimientos subversivos en el mundo de las madres”.  Primero un “pediatra” (o pongo pediatra entre comillas o lo llamo imbécil) va y escribe un libro sobre “Victimas de la lactancia” que no es más que un cúmulo de despropósitos basados única y exclusivamente en su opinión, claramente carentes de información veraz, de evidencia científica y encima insultantes para las madres que optamos por la lactancia prolongada (señor, entérese, mis tetas, mi hijo, mi decisión y la de él).  Después a los enfermer@s y matronas, ofendidas todas, les da por escribir otras tantas barbaridades sobre las Doulas, pero barbaridades en mayúsculas de estas que una piensa, mi embarazo, mi parto, mi placenta…mi decisión (otra vez)

Y todas estas historias generan absurdos debates de comunidades de madres unas a favor y otras en contra que parecen luchar por el primer puesto en el “ranking” de “la mejor madre”.

Pues vengo yo a deciros que “la mejor madre” no existe…ya me sabe mal!

Todas las madres, y si no todas serán muy pocas las que no, lo hacen lo mejor que pueden.  Todas, o casi, eligen de entre las opciones a su alcance en cuanto a embarazo, parto y crianza según sus creencias, sus preferencias , sus posibilidades…bien aconsejadas o no, más o menos informadas, pero las madres adoran a sus hijos y harían lo que fuera por darles una vida feliz, una buena infancia, educación…satisfacer sus necesidades del mejor modo posible.  Esto es un hecho.

Las madres aprenden a ser madres cuidando de sus hijos.  Son ellos sus mejores maestros.  No me parecen de recibo estas publicaciones de supuestos profesionales cuyo único fin parece ser doblegar la voluntad de mujeres adultas, de madres, haciéndolas sentir culpables de sus decisiones, indignas y erradas en su papel, menos mal que vinieron ellos a salvarnos, a devolvernos al rebaño cual ovejas descarriadas, a alimentar un debate, una guerra que no existe.
Cada familia tiene que recorrer su camino, a veces un poco a ciegas, sorteando dificultades que, afortunadamente, pocas veces serán insalvables.  Los consejos y publicaciones al respecto han de servir solo como referente y han de elegirse con cuidado.  Si una decide informarse sobre lactancia más le vale consultar con una matrona especializada, con una vecina que haya lactado o que lea artículos y recomendaciones que se basen en evidencias, no en opiniones.  Y que luego decida basándose en su información y sus preferencias, sin sentirse culpable nunca.  Todo lo demás, en mi opinión, es papel mojado, sin validez alguna y no merece confianza ni es digno de mención.  Tal cual esta entrada, que carece de evidencia de ningún tipo y es “solo” una reflexión.

Nacer en la fecha prevista…

imagesEn cuanto a la fecha probable de parto se han dicho y todas hemos oído muchas cosas.  Algunas más científicas, otras basadas en la sabiduría popular y alguna que otra, como decirlo, barbaridad.  De las últimas y más “divertidas” que he leído es decirle a una mujer embarazada de 41 semanas que había que inducirle el parto porque si no se había puesto ya, era poco probable que se pusiera.  ¡Bienvenidos al fantástico mundo del embarazo eterno!.

Sin embargo lo que cae por su propio peso es que esto último es del todo imposible.  Todos los embarazos acabarían, tarde o temprano, iniciando un parto.  Es cierto que en algunas, pocas, de verdad, muy pocas ocasiones es necesario intervenir e inducir el parto, bien porque el bebé no se esta desarrollando bien, porque la placenta no está funcionando correctamente, por alguna patología materna (preeclampsia, por ejemplo, como yo) pero por lo demás, la mejor opción debería ser la menos intervencionista, dejar que el cuerpo haga lo que sabe hacer.  Y mira por donde esta opción es la menos frecuente (cuando te pasas de la fecha, quiero decir…caducada como un yogur)

Incluso en hospitales que se auto denominan respetuosos, los protocolos (o protoculos?) hospitalarios mandan inducir en la 41+5, aunque la mamá se encuentre bien, aunque el bebé este a gusto…no vaya a ser que se quede ahí para siempre!!!

Yo me pregunto si no seria más sencillo seguir controlando esos embarazos más largos de lo habitual y esperar a que todo fluyera…¿Será que llevan más trabajo?  ¿será porque son más caros para los servicios de salud públicos?  En cualquier caso no se cual puede ser el motivo real de obligar a un bebe a salir del útero de su madre cuando aún no ha dado muestras de estar preparado.  No se me ocurre ningún motivo, de verdad que no…

A no ser, claro, que llamemos motivos a “cuadrar agendas”, ” fetos macrosómicos” (que una vez nacidos menguan y son la mar de normalitos), “pelvis estrechas” (que tienen fabulosos ligamentos capaces de dejar espacio para que esos bebes, incluso los “macrosómicos” puedan salir) o “embarazos eternos” (yo es que me meo).  Pero claro, aquí el problema es la terminología, es una cuestión léxica.  Todo esto no son motivos, son excusas.  Por lo visto en obstetricia está de moda el control absoluto, el “dos y dos son cuatro”, como si no supieramos que los embarazos no son matemáticas.

Estoy segura que si los que tienen que sacar cuentas las sacaran, entenderían que el coste de la intervención es superior al coste de continuar con el control del embarazo.  Tengamos en cuenta la de complicaciones que se derivan muchas veces de la intervención, el porcentaje de inducciones que acaban en cesárea, los bebés que precisan ingreso en neonatos porque, como ellos solitos iban avisando, aún no había llegado su momento para nacer, los partos instrumentales, las episiotomías “de caballo”,  las complicaciones generadas por meter mano donde no se debe, el daño emocional…

Lo más doloroso de esto es ver como los que deberían cuidar de la madre y el bebé durante el embarazo y el parto juegan a ser dioses.  Como manipulan la información que se le da a la madre, como venden las cesáreas y las inducciones como si fuera lo más normal de mundo, como tratan a la madre como a una niña inconsciente, como amenazan con “el niño muerto”, “el útero que explota”…como casi hay que hacer un cursillo de fisiología del parto, como hay que buscar y buscar y seguir buscando información para que no te jodan el parto.  Como aún pensando que tienes toda la información te acaban jodiendo el parto.  Como roban nacimientos dignos.  Como “paren” las famosas por cesárea programada ¡¡¡y no se nos eriza el vello!!!.  Como pare divinamente bien una vaca en medio del campo y nosotras, tan mamíferas como ellas, no sabemos parir.

Os dejo un enlace de la web de EPEN  que explica muy bien la variabilidad de un embarazo normal.

 

Paternalismo, intervencionismo y violencia obstétrica.

Se que este sobre el que hoy voy a escribir un poquito, es un tema del que ya se ha hablado y mucho, pero es que esta semana tuve una muy interesante conversación con dos compañeras de trabajo que me volvió a traer a la mente todas estas ideas que, juntas, han derivado y siguen derivando en un intervencionismo excesivo de los partos, una pérdida de la autonomía de la mujer en proceso de parto (a mi no me sale llamarla paciente, porque no está enferma) y, como consecuencias finales, un abuso de poder de los médicos al cuidado de la díada madre-bebe y la más que reprochable violencia obstétrica que de estas intervenciones se deriva.

En la conversación con mis compañeras me llamaron la atención varios puntos.

En primer lugar una mujer joven, sana, fuerte que aún no es madre ni está en proceso de serlo tiene ya clarísimo que quiere la epidural.  No me entendáis mal, no me parece mal, faltaba más (yo usé epidural y no me avergüenzo) pero me da pena.  Me parece triste que lo primero que comenta una mujer sobre un posible parto en un futuro a medio plazo sea que le da mucho miedo y que no quiere sentir dolor.  Un no solo duele…duele, pero no SOLO duele.  Es una lástima que nos hayan aterrado tanto sobre un proceso tan natural y fisiológico que la primera idea que nos viene a la cabeza sobre él sea que duele y que vamos a necesitar analgesia para poder soportarlo, como si nuestros cuerpos fueran menos capaces que los cuerpos de nuestras madres o nuestras abuelas, que parían “irremediablemente” a pelo y las muy afortunadas en su casa, con la única y sabia compañía de una matrona.

Por mi parte estoy convencida de que esta idea, este temor ante el proceso de parto esta fundamentado primero en el desconocimiento y después en la información sesgada y paternalista.  Si, paternalista.  Nuestra sociedad patriarcal se lo ha trabajado mucho y de modo muy disimulado para hacernos creer que lo conveniente, apropiado y seguro es parir en un hospital, tumbada y con la anestesia puesta por nuestro bien y el de nuestro hijo.  Se nos ha convencido tanto de esto que, hoy en dia, manifestar que lo que nos gustaría es otra cosa, un parto libre de intervenciones, en movimiento, en sintonía con nuestro cuerpo y el del bebé que esta por nacer, se considera algo peligroso, fruto del capricho y de la irresponsabilidad.  Se han perdido amistades muy queridas por estas manifestaciones, se han derramado muchas lágrimas, se ha cedido demasiado terreno (hablo desde la propia experiencia…quien tuviera máquina del tiempo)

En otro punto de la conversación me contaba una de mis compañeras como el ginecólogo le había provocado el parto con una maniobra de Hamilton sin pedirle permiso,  como había roto bolsa nada más bajarse del potro y la suerte que había tenido de que fuera su segundo parto y su cuerpo diera “buena respuesta” y pudiera tener un parto vaginal.  Me lo contaba roja de rabia, cuatro años después.  Intolerable.  Una autentica violación…y aquí paz y después gloria.  No me salen más palabras…solo viene a mi cabeza una recomendación a todas las embarazadas que puedan leerme y es:  BRAGAS ARRIBA!!!  No hay evidencia científica que aconseje, tactos vaginales durante el embarazo, de hecho ni siquiera son “necesarios” durante el trabajo de parto así que si vuestros ginecólogos os proponen uno antes de poneros de parto para saber como esta colocado el bebé, para ver si estáis verdes…bla, bla, bla…palabrería absurda e inútil.  ¡¡BRAGAS ARRIBA!!  Incluso sabed que podéis negaros a que os tacten durante el parto, podéis hacerlo, podéis negaros a lo que no queráis (aunque es probable que os amenacen, os digan que vuestro bebé puede sufrir… otro ejemplo de violencia obstétrica)

Informarse es la clave, aunque indudablemente eso implique decidir y responsabilizarse.  Eso es ser valiente, consecuente.  No es un capricho de parir así o asá..no es ser una hippie, ni irresponsable…es ser adulta, es ser madre.  No conozco a ninguna mujer que haya parido en casa que lo haya hecho de forma desinformada, sin haber barajado multiples opciones y buscado a quien atendiera su proceso de un modo seguro.  Si hay muchas mujeres que se dejan llevar por el sistema y paren en su hospital de referencia haciendo lo que les dicen sus médicos y confiando ciegamente.  Me planteo cual de las dos opciones es más “irresponsable”.

Cuesta salir del bucle, es difícil buscar otra cosa cuando lo “normal” esta tan arraigado.  Yo, que estoy tan convencida, me deje arrastrar y me contagie de los miedos ajenos…parí tumbada, en un hospital, con oxitocina y epidural…Pude parir de otro modo.  Todas podemos parir de otro modo.

En conclusión, queda mucho por hacer.  Todavía habrá que trabajar mucho para cambiar muchos chips, los de las mujeres y los de los profesionales que las atienden.  Yo soy optimista, la verdad.  Cada vez es más habitual conocer a mujeres que estan bien informadas, que buscan, que preguntan, que deciden…sin embargo aun hay muchas que no lo hacen, que agradecen a sus ginecólogos aquella inducción que les hicieron porque sino su hijo hubiera pesado cuatro quilos, aquellas que se dejan programar una cesárea en la semana 37 porque sus bebés están de nalgas, desconociendo que se pueden girar incluso en el mismo momento del parto.