En tierra de nadie.

desiertoA Pau le han quitado uno de los apoyos.  Se lo ha quitado Conselleria, que no el colegio, vaya esto por delante.

Después de dos cursos y un trimestre de recibir apoyo especifico de la UVAI del Centro Gaspar Hauser le han retirado esta ayuda de dos sesiones semanales individuales porque no tiene TEA (trastorno del espectro autista).  Después de un trimestre en el nuevo cole, con muchas personas nuevas, se le retira por una cuestión de etiqueta, porque no pone lo que tiene que poner.

Tras hablar por teléfono con varias personas que gestionan estas situaciones (digo gestionan, no deciden) y exponer nuestra situación, no consigo resolver nada.

Y ¿cual es el problema?.  Es sencillo.  Pau tiene un trastorno minoritario y ya nunca más tendrá derecho a este servicio, simplemente, porque no van a poner a una persona especialista en su trastorno para cinco o seis niños que debe haber escolarizados en todas las islas.  Tampoco nos dejan solicitar el servicio al centro que atiende a los niños con los que Pau comparte más características y que, por cierto, le atendió durante tres cursos en atención temprana con un programa individual y consiguiendo grandes éxitos.  Ni en ningún otro.

Los niños con TEA tienen derecho a UVAI.  También lo tienen los niños con Síndrome de Dowm.  Y los niños con discapacidad auditiva o visual.    Pau no, porque no tiene lo que “debería tener”, porque está, en tierra de nadie.

El día que nos comunicaron la decisión (que firmamos en disconformidad) no pude evitar sentirme desamparada.  Quizás se pueda hacer un símil con aquellos casos de niños con enfermedades raras que la industria farmacéutica no investiga (salvando las distancias, que nadie me entienda mal).  Pensé que todo el sistema es injusto con Pau, que lo deja solo…le dije a David y a nuestro amigo expecial Luis que Pau acabará en un centro específico porque no habrá recursos para atenderle.  Y es tan válido…tiene tantas cualidades, tanto que aprender y que enseñar…

Aun no me rindo.  Aun hay puertas a las que llamar y teléfonos que levantar.  Este espacio es mi primer recurso.  Os pido por favor que compartáis esto.

A Pau se le niega una ayuda terapéutica en un centro ordinario porque en una casilla de un sistema informático no pone TEA.  Se le niega esta ayuda desde el desconocimiento de su trastorno, que comparte muchísimas características y que, de hecho, hasta hace no mucho era considerado un tipo de TEA genético en los manuales del DSM .  Se le retira la ayuda tras un trimestre de adaptación dejándolo desamparado y sin que pueda entender porque la persona que le atendía ya no va a buscarlo para trabajar.  Todo esto se lo han quitado sin opción alguna a optar a otro tipo de ayuda porque tiene un trastorno minoritario.

Me dijeron que habían revisado caso por caso.  No es cierto.  Revisaron casilla por casilla.  Si hubieran revisado su caso, si quisieran leer todos los informes que tengo del centro que lo lleva atendiendo más de tres años, sabrían lo valioso que es para él este servicio, lo mucho que lo aprovecha.  Pau no es un número, no es una casilla.  Es un alumno de pleno derecho y la normativa, que me he leído de cabo a rabo, le ampara.

No puedo evitar sentir que muerdo la mano que me da de comer, y francamente me da igual.  Pau esta por encima de todo esto.

Pau tiene un tesoro

la foto (4)

Cuando Pau empezó a ir al cole, con tres años recién cumplidos, era muy, muy diferente del resto de niños de su clase.  Apenas respondía a su nombre, hablaba muy poco y lo que decía muchas veces era incomprensible o fuera de contexto.  Su forma de relacionarse con los niños era algo agresiva, cuando no evitativa.  Se quitaba los zapatos y los lanzaba por los aires, se subía a las meses, gritaba, mordía, empujaba…  y desde ese momento ahí estuvo él, B, que con el paso del tiempo se convirtió en su amigo.

Y al mirar la foto yo no dejo de preguntarme en que momento perdemos la sensibilidad.  Cuándo dejamos de ver a la persona y empezamos a ver la discapacidad, la diferencia.  Cuando empezamos a juzgar.  Es evidente para mi, que B, no juzga,  no ve más allá, solo siente, se escucha y escucha a Pau.  Pau es un niño y él, mágico, le acompaña, le guía, le quiere…es un amigo sincero, el mejor amigo de Pau.

Cuando a mi niño le preguntas qué ha hecho hoy en el cole siempre dice :  “He jugado con B”  y cuando éste no va al cole, si está malito,  dice “No ha venido B”.

No sé cuánto durará ésta amistad, ojalá pudiera decir dentro de 100 años que fue para siempre.  Pero si se cuan agradecida estoy hoy, aquí, ahora, de poder decir que Pau tiene un tesoro.

Agradezco enormemente a B ser como es, ojalá no cambies nunca.  A sus padres, que no se si me leen, tener un hijo tan maravilloso.  Y a los profes de Pau, sin los que todo esto no seria posible.

Gràcies Mari Luz per aquell curs de tres anys, tens el cel guanyat.  Eli que l’has acompanyat desde fa tant, Araceli, Rafel, Sandra, Maria Antònia, Magdalena, Biel, Carmen…i a tots els mestres d’infantil de l’escola Costa i Llobera de Pòrtol.

Gràcies terapeutes, Susana (la màgica), Luís, Eli, Coloma, Ari i Mónica!!

A Pau, como a los reyes de la edad media, hay que ponerle sobrenombre.  Felices todos en el reino de Pau, “El Afortunado”.

No puedo perder la esperanza.

¡Es que no puedo!

Hoy he estado charlando un rato con una compañera acerca de como las familias de niños con discapacidad afrontan el reto de criar y educar a un niñ@ “diferente”  (¿acaso no son todos diferentes?).  Yo le comentaba como nosotros habíamos tenido que luchar para que se diagnosticara a Pau, como no tuvimos la suerte de que fuera lo suficientemente evidente también para otras personas que estaban en contacto con él, como durante mucho tiempo fui tratada de paranoica, como tuve que aguantar que el resto negara lo que para mi era evidente.  Ella mencionaba como, sin embargo, había familias que negaban las dificultades de sus hijos.  Y sin embargo yo creo que cada proceso es válido, siempre que progrese hacia adelante y en beneficio del niño.  Supongo que es normal tener una fase de negación y, aunque la mía fue corta, entiendo que haya familias que necesiten más tiempo para asumir esta “nueva condición”.

Y la conversación ha ido derivando en unas cosas y otras y hemos comentado como, algunas familias, se niegan también a perder la esperanza de “curación”.

A día de hoy el SXF no se cura.  Lo se, mi marido lo sabe, mi familia y amigos también (a las abuelas les cuesta un poco más, pero van haciendo su caminito, pobres).  Sin embargo yo no puedo perder la esperanza, no es que no quiera, es que no puedo.  ¿Se puede vivir sin esperanza?

No sabemos que pasará dentro de unos años, hay investigaciones que son esperanzadoras (valga la redundancia) pero, aunque estas fallen, es imprescindible mantener la ilusión.  Es la esperanza, la fe en nuestros niños la que nos arranca las legañas por las mañanas y nos dibuja una sonrisa.  Esperanza a corto plazo, esperar que aprenda a leer, a que deje de usar pañal por las noches, a que deje de chillar cuando le cortamos el pelo, esperar y no desesperar (o hacerlo  lo menos posible), no rendirte nunca, ni en los días malos, esconderte a llorar para que él y sus hermanos no te vean…y mirarles y sonreír.  Y seguir hacia delante, que para atrás no se va ni para coger impulso.  Seguir viviendo, respirando, latiendo con un corazón que ya no es tuyo…con plena conciencia de que has perdido toda la inocencia, y “extrañamente feliz” y conforme de que haya sido así.

Me encanta cuando la gente me menciona lo bien que lo llevo.  Es que no se puede llevar de otra manera, porque si la dejas, es esta pena la que te lleva.  Al abismo, a perder el rumbo, a olvidar tus metas…otra cosa no me vale.  Esperanza siempre, alegría toda, orgullo el máximo…y así un día, otro y otro más…hasta que ya no puedes más y “reseteas”.  Con firmeza, y con esperanza, ¡que coño!

Pau y el cole

No se puede ser más guapo, jolin!

No se puede ser más guapo, jolin!

Cuando te enteras de que tu hijo tiene una discapacidad, de que tiene un síndrome de estos raros y que siempre será diferente es como si todo aquello que habías construido o imaginado para su futuro se hundiera.  Todo se va a la mierda, vamos.  Es una reacción inicial que supongo que entendemos todos como natural, normal.

Y cuando por fin vuelves a poner los pies en el suelo te das cuenta de que vas a tener que mover ficha y empezar a pensar como quieres organizarte en un ámbito en el que, ni por asomo, habías pensado encontrarte.  Tu hijo es un alumno de Educación Especial.

En nuestra comunidad autónoma la normativa nos ampara.  Los niños de E.E tienen derecho a estar escolarizados en centros ordinarios salvo casos excepcionales (cabría decir que no se define en ningún lado, o por lo menos yo no lo he encontrado, cuales son los casos especiales).  A priori es una gran noticia, claro, pero el hecho es que no siempre es fenomenal.  La falta de recursos, de formación y, a veces de implicación de los docentes hace que nuestros niños, no lo tengan nada fácil

Pau necesita adaptaciones curriculares en todas las áreas.  En la etapa de educación infantil el asunto aún no es muy complicado porque, al fin y al cabo, todos son niños pequeños y muchas veces con tener a una persona cerca para que le ayude a centrar la atención en lo que tiene que hacer, o a moderar su conducta cuando se pone nervioso será suficiente.  El miedo gordo vendrá cuando tengamos que dar el salto a primaria.

Y con el corazón un poco dividido, pensando como madre y también como docente empiezo a plantearme si mi pequeño X-men seguirá teniendo cabida en un centro ordinario si, acabado el primer ciclo de primaria, por ejemplo, no hemos conseguido aprender a leer (el aprendizaje de la lecto-escritura puede ser muy complicado para estos niños, algunos no llegan a aprender nunca)  ¿Que pasará si al llegar al cole de los grandes, Pau no es capaz de trabajar de forma autónoma? (otro planteamiento a parte y que da para un extenso debate es si realmente es necesario que niños de seis años estén cinco horas diarias sentados en un sistema tan academicista)

No se lo que nos deparará el futuro, nadie lo sabe.  No cierro ninguna puerta pero mentiría si dijera que no pasa nada si acabamos en un centro especifico.

No le tengo miedo a la educación especial, pero no quiero que mi hijo acabe en un centro así por un problema de falta de recursos.  Me jodería inmensamente que tuviésemos que cambiar de sistema solo porque a nuestras cabezas pensantes-gobernantes, les parezca que nuestros hijos son “de segunda”.

Entiendo que a veces, plantear una educación inclusiva no deja de ser algo idílico y utópico y al mismo tiempo me avergüenzo de decir que, desde dentro, todos podríamos hacerlo mucho mejor.  Cuantas veces habré oído a compañeros míos “festejar” que un niñ@ de educación especial no se va a matricular en nuestro cole…duele…pica…  Cuantos niños han suspendido porque “no llegan” sin que nadie se plantee si realmente están dando su 100%, que quizá necesiten algo más de ayuda…

No se que pasará en unos años.  Nos iremos adaptando a las circunstancias así como  vayan llegando,como hacemos siempre, no podemos anticiparnos.  Pero una vez más me alegro de estar viviendo esto.  Pau me hace no solo mejor madre, sino también mejor maestra y mejor persona.  Y si acabamos en un centro de Educación Especial estaremos orgullosos, como estamos siempre, del camino que Pauwer está andando.  Él, que no lo tiene nada fácil.  Él que se despierta siempre con una sonrisa, que se agarra a mis piernas para darme los buenos días…Él, que no tiene límites.

Algo falla pero…¿qué?

Como siempre es una opinión personal la que me dispongo a expresar y todos sois libres de no compartirla.

La vuelta al cole después de una larga pausa dedicada en exclusiva a la maternidad hace que me pregunte que nos está pasando con nuestros hijos.  Me temo que algo falla y, aunque tengo cierta idea de lo que puede ser, no me atrevo a aseverarlo.

Soy la tutora de un grupo de 20 alumnos de entre 11 y 12 años de un pueblo pequeño en una isla pequeña.  Tengo problemas de conducta y de disciplina en el aula, y no son dos o tres, sino que se trata de una apatía generalizada, de falta de ganas de aprender, de carencia absoluta de responsabilidad, de falta de modales…un “desastre”.

Bajo mi punto de vista el sistema falla.  Antes de culpar a las familias y a los padres y de echar balones fuera prefiero entrar a valorar lo que, posiblemente, estemos haciendo mal nosotros, los maestros y el propio sistema educativo, ya que es ahí donde, de alguna manera, puedo actuar.

Creo que en los últimos años el nivel de exigencia para con nuestros alumnos ha caído en picado.  Nos plantamos en el ultimo trimestre de sexto de primaria con alumnos que se supone que empiezan el instituto en algo mas de seis meses y estas dos ultimas semanas estoy harta de no poder dar una explicación “del tirón”, de interrupciones constantes, de preguntas que se repiten una y otra vez porque no sabemos escuchar al compañero, de “deberes” (que no son deberes es que no hacen ni el huevo en clase y les pido que acaben en casa) que no se traen hechos, de cuadernos sucios, que da vergüenza mirarlos…de maestros que se “quejan” constantemente de un grupo con el que cuesta mucho trabajar y no “hacen nada”…estoy cansada de ver niños cuya máxima prioridad es trabajar cuanto menos mejor, mentir y ocultar lo que no han hecho, echar la culpa al vecino, al perro…justificándose y justificándolos todo el tiempo.  Que si están nerviosos porque se van de viaje de estudios, que si viene la primavera, que las fracciones son un “tostón” (que lo son, no digo que no, pero también lo eran cuando yo las estudiaba en EGB, en clase éramos 40 y si no lo entendías que te lo explicaran en casa)

Siento esta misma desagradable sensación cuando doy clase de educación física.  Se supone que les gusta, que es divertido, que juegan juntos…pues no.  Intentar dar clase de Educación Física (¡¡¡que es salir a jugar al patio!!!) es una especie de condena.  Menos mal que el tiempo acompaña porque si tuviera que pasar lo mismo con frio y viento me pondría a llorar.  Explicas juegos sencillos y la máxima preocupación de la gran mayoría de alumnos es ganar, a toda costa, haciendo trampas, despreciando a los compañeros, rompiendo el material a propósito.  Penoso.

Nuestros niños carecen de valores y normas, no se respetan ni a si mismos ni a los demás y a duras penas mantienen un mínimo de respeto hacia los adultos.  Desobedecen normas sistemáticamente, mienten, engañan, hacen trampas y se enorgullecen de ello.  Es abochornante…

Las familias nos piden a los maestros que “demos caña” pero luego reconocen que no miran las agendas ni los cuadernos de sus hijos, que tener que insistir para que lean un ratito todos los días en casa es “un aburrimiento” y que a ellos “también se les ponen chulos”.  Y aquí no ha pasado nada…pobrecitos, son pequeños…

A mi me encantan los niños, no me considero una maestra estricta, pero si soy exigente.  Intento ser negociadora, democrática y conciliadora, pero también asumo que “el mando es mío” y que los alumnos, como los hijos, tienen que tener límites por su propia seguridad y por el bien de su desarrollo como personas.  Y mucho me temo que en estos días cada vez es más habitual que nuestros niños se salten los limites…o directamente no los tengan.

En fin…me recuerdo a mi misma que la disciplina no es mala, que educar es un reto diario, difícil y agotador pero que ha sido nuestra elección como padres, maestros…es responsabilidad de todos…y mucho me temo que “el uno por el otro…”

Aún así, confío plenamente en los niños de hoy, que crecen y aprenden en una sociedad que los tiene poco en cuenta, que no se da cuenta de cuan valiosos y grandes son, de todo lo que tienen por enseñarnos, porque, no nos engañemos, lo que veo en mis clases es el reflejo de lo que los adultos y la sociedad en general enseña a nuestros hijos…no son malos niños, ni malos alumnos…somos nosotros, que la estamos “cagando”.

La vuelta al cole

Evidentemente estoy muy contenta de estar trabajando.  Ha sido un alivio tremendo, económicamente hablando.  Ya no voy a comprar a presupuesto cerrado y si me apetece algún artículo que no es de primera necesidad puedo comprarlo sin tener remordimientos.  Fantástico.

Además de esto, la vuelta al cole, me ha traído muchas cosas más.  Algunas muy buenas, como la anteriormente mencionada, o la agradable sensación de hacer algo más que “ser mamá” (sí, es una sensación agradable rodearme algún rato de adultos, conversar de algo que no sea Nemo o Pocoyó y “despegarme” unas horas al día de mis “obligaciones de mamá”)  Otras no lo son tanto.

Recolocada en el sistema de Educación Pública no puedo sino aumentar mi malestar en cuanto a como nuestros gobernantes manejan esta situación a su antojo.  Somos unos peleles.  Tal cual.

Resulta que el pasado lunes empecé una sustitución en un colegio cercano a casa.  Es una baja por maternidad y la profesora que sustituyo no se va a incorporar hasta el próximo curso.  ¿Sabéis cuantos días llevaban “esperándome”?  Dos semanas.  Dos semanas en las que no se cubre una baja porque así se ahorra un dinero que se irá, muy probablemente, a engordar el bolsillo o la cartera de alguno de los cantamañanas que han sido “sabia y democráticamente” elegidos por los ciudadanos españoles.  Estupendo.

Además de esto, que ya me parece alarmante, resulta que el equipo directivo del centro ha dimitido y esta ahora ejerciendo “en funciones” a la espera de que los superiores pertinentes den respuesta a su carta de dimisión.  Llevan semanas esperando respuesta.

Y hablando de respuestas, lo más de lo más esta semana en mi vuelta al cole ha sido lo siguiente.  A ver si se explicarme.  Como sin duda sabéis los que pertenecéis a las Islas Baleares y quizá también os suene a los de fuera, nuestros gobernantes se empeñan en implantar una normativa de “Tractament Integrat de Llengües”, el consabido TIL, a pesar de la oposición manifiesta de gran parte de la comunidad educativa (que incluye asociaciones de padres, maestros, profesores de secundaria, maestros y profesores de centros privados y concertados, profesores de la universidad…).

El colegio donde he empezado a trabajar se opone férreamente a esta normativa, no sólo sus maestros, sino también padres y Consejo Escolar.  Pues bien, resulta que, precisamente, el Consejo Escolar (órgano de gobierno del centro) aprobó por mayoría al inicio de este curso escolar, un Proyecto Lingüístico que, por lo visto, no era favorable a la administración.  Tras la aprobación de este Proyecto Lingüístico, se implantó por Decreto Ley, el dichoso TIL.  (¿Recordáis como fue el asunto no?  Recurso Contencioso, Suspensión cautelar de la aplicación del TIL por parte del Tribunal Superior de Justicia de las IB y posterior aplicación de la normativa por Decreto-Ley).  Pues bien, el Consejo Escolar del centro solicitó, por escrito, a Inspección qué era lo que tenían que aplicar a partir de ahora, si el Proyecto Lingüístico aprobado a principio de curso, o bien, el Proyecto TIL, NO aprobado por Consejo Escolar.  Cinco meses después Inspección contesta, también por escrito, que lo que hay que aplicar es el TIL.  ¿Perdón?  ¿Nos olvidamos entonces de que el Consejo Escolar es el órgano de gobierno de los centros educativos?  Por lo visto sí, será mejor olvidarse, porque lo que yo entiendo es que, a partir de ahora, el Consejo Escolar será un mero trámite formal.  Indignante, no puede describirse de otra manera.

A parte del hecho de que ha quedado manifiesto que no tenemos ninguna potestad en el ejercicio de nuestro trabajo como maestros y de que los Consejos Escolares “no pintan absolutamente nada” me llama la atención el hecho de que hayan tardado “sólo” cinco meses en dar respuesta a la demanda de mis compañeros.  Me pregunto que pasaría si ahora nosotros tardáramos cinco meses en acatar las órdenes y ponerlas en práctica.  Mención a parte el hecho de que, en ningún momento, se nos han dado instrucciones precisas y concretas de ¡CÓMO COJONES LO TENEMOS QUE APLICAR!  Perdonadme que grite…

Vergüenza, señores, vergüenza.  ¿Cómo puede estar pasando esto?  ¿Por qué les estamos dejando hacer semejante desastre con la Educación Pública?  ¿Así es como pretenden asegurar el futuro a nuestros hijos?

Amigos míos, esto es lo que pasa cuando se deja a un farmacéutico ansioso de poder y con la cabeza hueca (aunque muy bien peinada ,a cada uno lo suyo) y a una vendedora de pisos ignorante en cuestiones de Educación pero que se jacta de “saber escuchar” (i una puta merda Joaneta, si sabessis escoltar ja te n’hauríes tornat a ca teva a vendre pisos, curteta) que guíen el destino de algo que es nuestro.  La Educación de nuestros hijos.

INFORME TREPITJA

No me toques los derechos…

cridaEsta debería haber sido la primera entrada del blog, pero necesitaba madurarla.  A dia de hoy, de hecho, no estoy segura aún de haber reflexionado suficiente.  Pero no quiero esperar más…no quiero que se me pase la rabia y la frustración, el desengaño…

Para los que me conocen un poco no hace falta aclarar cual es mi “opción política”, si es que en este país tenemos opción.  Para los que no me conozcan, me definiré como “orgullosamente inclinada a la izquierda moderada”.

Pero independientemente de la opción de cada uno, creo que hay ciertos asuntos de la actualidad social de nuestro país que son evidentes.  Cada vez pagamos más impuestos (directos o indirectos) y recibimos menos a cambio.  Los recortes “estructurales” se transforman “irremediablemente” (se me ocurren unos cuantos remedios bastante inconvenientes para nuestros “amados” políticos…) en recortes sociales.  Estamos perdiendo derechos, bajo mi punto de vista, es una evidencia.

A cada uno le preocupara un terreno en particular, imagino, a mi, por duplicado, me preocupa la educación pública.  Me preocupa mucho.

Me preocupa como maestra en paro el mero hecho de no tener trabajo.  Dentro de dos meses acabo mi prestación contributiva por desempleo y me veo buscando trabajo en cualquier lado, porque no encuentro de lo mío.  Después de 8 cursos trabajando como interina este año solo he tenido 15 días de sueldo, de momento, y en los centros concertados y privados están hartos de recibir currículums de gente que esta en mi misma situación.

Me preocupa la situación laboral de mis compañeros.  Tener que trabajar bajo la presión en la que lo hacen, con recortes en cuanto a recursos, en un sistema que ni se preocupa por ellos, ni valora su implicación, ni les tiene en cuenta…Nuestros jefes nos putean, bajo mi punto de vista es un hecho.  Sin hacer mención a la ruina de jefes que tenemos, ese tema casi mejor lo  “PISO” (“trepitjo”)

Me preocupa como madre la calidad de la educación que están recibiendo mis hijos.  No por falta de implicación profesional, al menos en nuestro caso, sino nuevamente por falta de recursos.  Mis hijos van a un centro público de dos líneas.  En las aulas de cuarto de infantil (tres años) donde están ellos hay una ratio de 28 niños y en cada grupo hay un niño con NEE (necesidades educativas especiales).  Uno de ellos es P.  28 alumnos para una profesora.  28 niños y niñas de tres años.  Es una aberración.

Y entrando de lleno en lo que más me preocupa.  Me preocupa la falta de atención a los alumnos.  Enumero:

1-  Me preocupa que mi hijo no esté recibiendo todo el apoyo escolar que necesita porque no hay recursos.

2-  Me preocupa que mi hija T esté dejando de hacer actividades porque los pocos recursos se destinan a los niños de NEE, que lo necesitan “mas”.  (No estoy de acuerdo, lo que necesitan son recursos específicos, no mendigar o “robar” lo que corresponde a sus compañeros.)

3-  Me joroba que mi hijo P venga con el pañal sucio y el culete escocido porque no hay recursos para ocuparse de cambiárselo cuando lo necesita.  Mi hijo no se hace las cosas encima para tocar los cojones a nadie.

4-  Me duele asomarme al patio, cual espía, y ver que mi hijo P, os recuerdo, con rasgos autistas, esta jugando solo porque no tiene una persona de referencia que le guie.

5-  Me indigna ir a buscar a mi hijo un día a mitad de horario lectivo porque tenia terapia y encontrarme con que hay una salida escolar, los recursos están fuera y su tutora, sola con 28 niños, esta cambiando de ropa a mi hijo que se ha hecho caca, mientras otro pequeño espera para que lo cambie porque ha vomitado y otro llora porque se ha caído y no hay nadie que lo atienda.  Me indigna por la maestra, por los niños…encontrarse semejante espectáculo mientras nuestros políticos miran a otro lado no tiene nombre.

Creo que es evidente lo que se pretende aquí.  Pretenden privatizar la enseñanza y…¡ yo me niego! Me niego a que nos sigan robando los derechos.

No tengo absolutamente nada en contra de los centros privados y concertados, de hecho, yo me he criado en dos concertados y tengo bastante buen recuerdo.  Conozco centros concertados y privados y maestros que trabajan en ellos y hacen una estupenda labor, pero…¿Qué pasa con la gente que no podemos permitirnos pagar por la educación de nuestros hijos?  ¿No se suponía que se nos garantizaba el derecho a la educación?

Y otra cosa que clama al cielo.  La calidad de la educación.  Yo sólo conozco una forma de conseguirlo y es destinando recursos.  ¡No hay más!  No es necesario cambiar las leyes cada dos por tres, no hace falta someter a los alumnos a pruebas diagnosticas, no es buena idea, pienso yo, introducir otra lengua de enseñanza con un profesorado insuficientemente formado (que dicen que nos han formado pero yo no conozco a nadie, curiosamente…)  Bastaría con dedicar recursos, reducir las ratios y valorar a los profesionales como se merecen y no estoy hablando solo de sueldo y vacaciones, que muchos irán por ahí.

Otro tema especialmente doloroso para mi es la integración de los alumnos con NEE en los centros ordinarios.  Pienso que lo que se pretende es mandarnos a todos a centros específicos y tampoco es un alegato en contra de los centros específicos, que nadie me malinterprete.  Yo quiero que mi hijo acuda a un centro de Educación Especial si ÉL lo necesita por sus limitaciones, no porque la escolarización ordinaria no tiene recursos suficientes para atenderle.  No me parece “de recibo”.

Podría alargar el discurso hasta el infinito y dudo que fuera capaz de transmitir todas las ideas que me evoca este asunto.  Sólo espero remover alguna conciencia, acompañar a alguna madre o padre cuya situación sea similar a la nuestra.  Es importantísimo rebelarse.  Yo ya he ido a Conselleria, he enviado correos a las administraciones pertinentes, la AMIPA de nuestra escuela esta implicadísima…vamos consiguiendo algún avance pero aún no es suficiente.

Fuerza a toda la comunidad educativa.